El Teatro Lope de Vega de Sevilla presenta mañana jueves Misterios del Quijote, una obra dirigida y protagonizada por Rafael Álvarez ‘El Brujo’ reinventando un clásico que aún continúa sin perder actualidad. 

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Rafael Álvarez “El Brujo”, en un momento de la obra

Trotamundos, todoterreno, actor inagotable, juglar contemporáneo… Son algunos de los calificativos a los que está acostumbrado ‘El Brujo’, ese actor cordobés y lucentino bautizado como Rafael Álvarez que sigue girando por toda España demostrando que es, ante todo, un hombre nacido para el escenario.

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A ‘El Brujo’ lo complicado es seguirle sus pasos. Siempre está actuando. Encadena la gira de una obra con otra y es capaz de solapar hasta cuatro representaciones diferentes sin el menor atisbo de caer presa de la locura. Ahora, en noviembre, ‘El Brujo’ regresa a Andalucía con un análisis teatral de El Quijote. En su nuevo espectáculo habla de la autoría; de la relación de don Quijote con las prostitutas; de los molinos de viento, nueva tecnología de la época; del discurso de la Edad de Oro, devuelto en alegato ecologista; de Marcela, el despertar del alma femenina del caballero; de los galeotes, o el evangelio de la misericordia frente al rigor de la justicia; de Sierra Morena, especie de purgatorio y lugar de encuentro.

En esta obra, entre la primera y la tercera persona, el actor salta también de un episodio a otro de la novela entremezclando la comicidad y la melancolía, la prosa y la poesía, la locura y la cordura que perfilan la personalidad del protagonista, reinventando un clásico haciendo alusiones a la actualidad. Todo ello da como resultado un ameno y divertido espectáculo, la otra cara del más famoso hidalgo de todos los tiempos o quizá la cara menos conocida. El Brujo asume el papel del narrador, del «investigador que se vuelve loco y pierde la cabeza analizando los misterios del Quijote», según ha explicado el actor. El espectáculo cuenta con música compuesta por Javier Alejano y música popular andaluza-sufí.

Y tras noviembre, vendrá diciembre con la misma intensidad de representaciones. Más teatros, más personajes, más ‘El Brujo’.

Completa este reportaje un breve texto de Rafael Álvarez el brujo alusivo a la adaptación.

MORIR CUERDO Y VIVIR LOCO

El día 23 de abril de 1616, en la calle de León, en Madrid, acogido a la beneficencia de un clérigo, rodeado de gente pobre y de mujeres de mala reputación que cuidaron de él hasta el último momento, olvidado de la corte y de todos, un genio esclarecido, moría cristianamente.

Vestido con el hábito de la venerable orden tercera de San Francisco, en su última agonía, sobre el umbral de la puerta, rodeado por un haz de luz, vio la figura de un caballero que le miraba intrépido. Se diría de sus ojos que brillaban encendidos con el fulgor de la locura, pero en realidad lo que expresaban aquellos ojos era el brillo de la inmortalidad.

El moribundo grito en voz alta: “¿y este qué?” y el mismo, de manera calmada, a sí mismo, dulcemente se respondía: “¿y a ti qué? si yo quiero que él se quede y tu vengas, ¿a ti qué?. Tú sígueme”.

Sus hermanos de profesión y otros que en aquél trance le cuidaban pensaron que deliraba, pero aquella sólo era su particular manera de rezar. Caballero andante de la palabra, recitaba el final del Evangelio de San Juan.

Kahaba de peregrinos, templo de ídolos o claustro de monjes cristianos, pliegos del Corán o tablas de la Ley, su corazón era ya pradera de gacelas. Cabalgaba sin llevar otro trote que aquel que su caballo quería, sin otra cabalgadura que la del amor: su única fe, su credo: LA PALABRA, su única ley.

Dicen que murió con el hábito de la fraternidad de los indignos esclavos del sagrado sacramento… de LA PALABRA, y verdad es que la sirvió, como el caballero a su dama. Dicen que se llamaba Miguel de Cervantes Saavedra, pero ¿qué importa esto a nuestro cuento señor? Sea cual fuere su nombre, a él le dedicamos esta función: GRACIAS.

Rafael Álvarez EL BRUJO

 

 

SALVA LORIGUILLO

Redactor. Aprendiendo de Andalucía.