Francisco Javier Verdejo Lucas era, en 1976, un joven almeriense, estudiante de Biológicas en la Universidad de Granada (UGR. Pese a su juventud, 19 años, ya tenía una clara conciencia social y política. En la madrugada del 13 al 14 de agosto de aquel año se encontraba realizando una pintada en un viejo muro de la playa almeriense del Zapillo de San Miguel. Quería escribir una corta frase reivindicativa en aquellos difíciles años de la Transición política española, un lema que apelaba a la justicia social tan necesaria como urgente: “Pan, trabajo y libertad”.