60 años, se dice pronto, pero se han cumplido 60 años desde la firma de los Tratados de Roma, germen junto al de la CECA de la actual Unión Europea, que, por cierto, no está de más hacer un guiño y recordar que España desde que ingresó, por mucho que hoy critique a la UE, ha sido una gran beneficiada.

Ahora se habla de una Europa de dos velocidades, de diferentes tipos de integración de los países miembros… demasiado ha cambiado el panorama como para hablar de una unión política, de una Europa federal, y habrá que ver si la unión monetaria al final no se va al carajo.

Pero como yo soy del balompié, no está de más relacionarlo un poco con esto. En política, parece una tontería recordarlo, pero es cierto, el deporte, como movimiento social, es un ente integrador portentoso además de un arma diplomática espectacular. No se me viene a la cabeza ejemplo más histórico que la participación de Corea, exacto, una sola Corea, en el desfile inaugural de los juegos de Sidney 2000. Ahora se lanzan algún misil que otro en el tejado, poca cosa… pero no me equivocaría mucho si digo que el deporte, junto con el dinero, es el pegamento que más une a las sociedades y países del mundo.

Focalizando en el fútbol, las competiciones europeas, surgen de la misma época, los años 50. Hay que ponerse en contexto: post-guerra, plan Marshall, reconstrucción europea, sentimientos de unificación… Europa estaba inducida por un movimiento unificador. De ahí que los geniales locos de L´Equipe propusieran la creación de la Copa de Europa y aparecieran las demás competiciones consecuentemente. Y eso sí que era unión por una pasión: ahí participaban comunistas y capitalistas, clubes de Estados con dictaduras y de Estados con democracia… Si hasta en los 60, la “magnificencia” de Franco permitió que la URSS perdiera una final en el Bernabéu en el 64; éramos un poquito más europeos, faltó ese año el doblete con Eurovisión para ser los reyes de Europa.

Esos eran otros tiempos. Si se hace reflexión del momento actual, hay cierta analogía con la Europa de dos velocidades. Existe y es cada vez más visible un futbol de dos velocidades. Uno de un grupo cerrado de 15 – 20 clubes, incluso no sería descabellado hablar de 10, que dominan a su antojo y condicionan a la UEFA. Ya para 2018 las 4 grandes ligas (España, Alemania, Inglaterra e Italia) se reservan 4 cupos directos para la Champions. 16 para el resto de ligas, donde hay hay que contar equipos fijos como PSG, Benfica, algún que otro ruso, que para eso el patrocinador principal es ruso. Y el camino que se marca es una suerte de liga cerrada, donde los clubes ricos gestionen la competición directamente. Y los demás clubes y ligas, pues que se conformen con las migajas.

Ya ha pasado en el Baloncesto con la Euroliga creada esta temporada, y creo que al final acabara pasando en el futbol, la cuestión es cuándo. El colmo seria que los clubes ingleses, con todo lo que ganan por la televisión, hagan un Brexit futbolístico y crearan su propia liga cerrada fichando a los mejores del mundo. Visto la semejanza europea político-futbolística, no descartaría nada.

La pena de todo esto, ya no se verán hazañas como el Steaua de Bucarest con el mítico Duckadam birlando la Copa de Europa al Barcelona en el Pizjuán o el Celtic de 1967 ganando la misma competición con jugadores de la zona de Glasgow.