El ciclo ‘La Guerra que nunca existió’ conmemora la incidencia que tuvo la II Guerra Mundial en Andalucía desde el punto de vista literario, artístico y social entre diversos escritores e intelectuales andaluces, en el 70º aniversario del fin del conflicto. La cercanía de Gibraltar y la poco clara neutralidad del régimen de Franco, que acababa de ganar el preludio de esta guerra en España, con la consiguiente represión, han dado lugar a hechos históricos no siempre bien conocidos porque hasta no hace mucho esta guerra se consideraba como un acontecimiento ajeno a la realidad andaluza y española.

victoria kentLa sede en Málaga del Centro Andaluz de las Letras acoge estos días actividades de este ciclo. En una de ellas se analizarán los efectos que tuvo la guerra en las vidas de Victoria Kent y de Araceli Zambrano, hermana de María Zambrano, a través de la exposición de dos expertos en sus respectivas figuras: la escritora y periodista Eva Díaz Pérez y el historiador Fernando Sígler.

Las figuras de Victoria Kent y de Araceli Zambrano se vieron afectadas por la II Guerra Mundial de una forma similar. Victoria Kent permaneció en Francia hasta el final de la Guerra Civil Española, a cuyo término colaboró en la salida de los refugiados españoles hacia América. Sin embargo, no pudo seguir el mismo camino y fue sorprendida por la invasión nazi.

Al ser ocupada París por la Wehrmacht el 14 de junio de 1940, Victoria Kent se refugió en la embajada mexicana, donde permaneció refugiada durante un año, al estar su nombre en la lista negra entregada por la policía franquista al gobierno colaboracionista de Vichy, la Cruz Roja le proporcionó un apartamento cerca del Bosque de Boulogne, donde vivió hasta la liberación con una identidad falsa: la de madame Duval. En este tiempo en la capital francesa escribió Cuatro años en París, novela autobiográfica narrada en tercera persona cuyo protagonista, Plácido, es un álter ego de la autora.

Por otro lado Araceli Zambrano tuvo una relación sentimental con el chiclanero Manuel Muñoz Martínez, personaje histórico estudiado por Fernando Sígler que, aunque de notoria significación, pasan desapercibidos hasta que alguna casualidad hace que alguien se interese por ellos. En el caso del investigador Fernando Sígler, su primera toma de contacto con la figura de este republicano gaditano fue mientras realizaba su tesis sobre la reforma agraria en la provincia.

Tras el conflicto, se exilió en Francia, lo que resultó ser un error fatal. Muñoz Martínez formaba parte de la lista de dirigentes cuya captura había exigido Franco al gobierno de Vichy y terminó siendo capturado por la Gestapo, deportado y fusilado en diciembre del 42. Precisamente, son las cartas a Araceli Zambrano las que presentan una mayor carga emotiva, ya que en ellas percibimos cómo, al principio, aún guardaba esperanzas sobre su futuro y cómo, poco a poco, iban desapareciendo.