Andalucía cuenta, por fin, con un Tesoro de la Cultura Cinematográfica Europea tras la designación de la sevillana Plaza de España en la reunión que ha celebrado en Sofía (Bulgaria) la Academia de Cine Europea, que reconoce así la importancia y la vinculación de este monumento con la historia del cine.

La candidatura de la Plaza de España estaba auspiciada por Andalucía Film Commission y respaldada por la propia  Consejería, el Ayuntamiento hispalense, la RTVA y el Festival de Cine Europeo. La distinción Tesoros de la Cultura Cinematográfica Europea fue creada en 2015 con la intención de señalar espacios y localizaciones de naturaleza simbólica de gran valor histórico, preservarlos y protegerlos.

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Entre los puntos relevantes de la candidatura, se destaca la vinculación de Andalucía con la historia del cine, porque sus numerosas escenografías están en el imaginario de millones de personas, y el valor icónico de la Plaza de España, donde se han rodado películas recientes como es el caso de Star Wars, episodio II: El ataque de los clones,  y cintas del cine clásico con actores como Vitorio de Sicca o Sean Connery.

Así, por ejemplo, las diversas edificaciones exteriores e interiores del monumento están vinculadas intensamente a la historia del cine por su utilización como localización en la película de Sir David Lean Lawrence de Arabia, cuyo centenario se celebrará en el 2018 y que se rodó, además, en otros emplazamientos de la capital hispalense como la Casa Pilatos, la  Plaza de América y el Casino de la Exposición.

La distinción de la Plaza de España como Tesoro de la Cultura Cinematográfica Europea, permitirá no solo perpetuar el recuerdo de una de las películas más importantes a nivel mundial y otras muchas rodadas en dicho escenario espectacular, sino que vinculará de forma más intensa dicho monumento con la historia del cine.

Hasta la fecha, ostentan este reconocimiento monumentos y espacios como el Centro Bergman en Fårö, dedicado a la obra del director sueco Ingmar Bergman; el Centro Memorial Eisenstein en Moscú, creado para difundir la producción del director soviético; la Casa de los hermanos Lumière en Lyon, para la preservación de la cinematografía, y las escaleras de Odessa, inmortalizadas por Sergei Eisenstein en El acorazado Potemkin.