La prohibición de fumar en espacios públicos, la subida de los impuestos especiales y una crisis económica endémica, han reducido el consumo del tabaco según los datos oficiales. Pero los cierto es que los datos pueden llevarnos a engaño.

El descenso de la venta de cigarrillos ha sido del 15%, por el contrario, ha aumentado un 5% el tabaco de liar o picadura y si además unimos el resurgir del contrabando de cigarrillos, un acto delictivo que estaba casi desterrado, la cifra en el descenso del consumo queda reducida a la mera anécdota.

FUMAR ORO

En el tema de impuestos parece ser que tampoco se ha conseguido recaudar lo esperado, y los datos muestran que la subida de impuestos de años atrás no ha cumplido el objetivo de recaudar más. Para quien no resulta una anécdota es para el fumador, ya que ha visto subir el precio del tabaco hasta un límite casi insostenible para un sueldo medio, y no digamos para el que carece de sueldo.

El tabaco es el producto con mayor carga fiscal: un 78,9% del precio de venta al público de la cajetilla corresponde a impuestos. España es el séptimo país europeo en cuanto a carga fiscal del tabaco, siendo uno de los sectores más importantes, en cuanto a fuente de ingresos para el Estado.

¿Entonces para qué ha servido todo esto? ¿Qué intereses hay? ¿Es solo por velar por nuestra salud y ahorrar en sanidad?

En el controvertido tema del tabaco pasa como en casi todo en la vida, no hay quien se ponga de acuerdo y, sin duda alguna, las respuestas a las preguntas anteriores serán muy variadas y enfrentadas, dependiendo del interés de cada parte. Mientras tanto, el tabaco sube y sube, llenando los bolsillos del Estado y de empresas poderosas. Frente a ellos, el trabajador del sector sufre recortes, el consumidor paga el pato del alto precio del tabaco y además, casi con toda certeza, seguirá fumando a pesar de todo. Mi postura tampoco es nada clara porque la realidad es que el tabaco es perjudicial para la salud y quizás sea cuestión de tiempo y tener constancia en mantener las medidas en contra de su consumo para bajar considerablemente la cifra de fumadores. El tiempo y futuras encuestas y datos arrojarán algo de luz a este tema tan complicado como lleno de intereses y cortinas de humo.

FRANCIS SALAS

Redactor // Fotógrafo