Andrés Vázquez de Sola vuelve a Córdoba, al Palacio de la Merced –sede de la Diputación de Córdoba- con su exposición ‘Córdoba eterna: savia y sabiduría’, una muestra de más de 40 pinturas concebida como una mirada singular hacia esa ciudad a orillas del Guadalquivir cuna de creadores y pensadores de la valía de Castilla del Pino, Julio Anguita o Averroes.

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El Viajero Alado

Durante la inauguración de la exposición, que se podrá visitar hasta el 16 de enero, la responsable de Cultura de la Diputación cordobesa, Marisa Ruz, calificó a Vázquez de Sola como “ese periodista satírico, caricaturista, pintor y sobre todo un maestro del compromiso, la trasgresión y del humor en la vida”. De Madrid a París y ahora en Granada “nos ha regalado una amplia obra social que ha superado censuras, despidos, deportaciones y abandono, pero volvió a nosotros y nos sigue dando muestras de esa mirada llena de libertad y alegría”.

Gaditano de San Roque, Andrés Vázquez de Sola (1927) siempre tuvo en el activismo político de izquierdas su complemento a la actividad artística, incluso durante su exilio en París durante el franquismo. Allí alcanzó fama como colaborador del popular semanario satírico ‘Le Canard Enchainé’ y, posteriormente, en los periódicos Le Monde, Le Monde Diplomatique y L’Humanité.

Considerado maestro de viñetistas y del periodismo gráfico, Vázquez de Sola comenzó su trayectoria profesional en el diario Patria de Granada. Militante del Partido Comunista desde 1951, su ideología le costó padecer la censura, además de despidos y deportaciones. Primero se vio obligado a abandonar el diario Madrid y posteriormente Televisión Española, donde participaba en el programa ‘Sábado Noche’ dibujando caricaturas de los participantes.

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En 1959 Vázquez de Sola decidió huir de España. Tras unos duros inicios en la capital francesa en los que durmió bajo los puentes del Sena y trabajó como peón de albañil, la publicación del dibujo La Gran Corrida Franquista en Le Canard Enchainé obtuvo un gran eco y le sirvió para alcanzar la estabilidad profesional. Una vez consolidado como dibujante satírico y político, comenzó también a explorar su faceta de pintor con lienzos al óleo.

Durante su estancia en Francia se hizo amigo de grandes intelectuales como Gabriel García Márquez, Blas de Otero o Picasso. Volvió a España el 21 de noviembre de 1975 y poco a poco se fue alejando de las viñetas y se centró en su faceta como pintor y escritor, en la que sigue inmerso.

SALVA LORIGUILLO

Redactor. Aprendiendo de Andalucía.