¿Será este el proyecto definitivo? ¿Irán en serio ahora? Cádiz ha empezado otra vez la cuenta atrás para ver el edificio Valcárcel con actividad: sede universitaria, hotel con 126 habitaciones, zonas comerciales y 460 plazas de aparcamiento. En marcha, de nuevo, la revitalización de una zona del barrio de La Viña con más de una década de abandono a sus espaldas.

En la Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento de la capital están pletóricos. Solo nueve meses han hecho falta –así lo están pregonando- para dibujar un futuro esperanzador para el edificio Valcárcel. Lo ponen como ejemplo del nuevo Cádiz, del nuevo tiempo de consenso y diálogo institucional instalado en la ciudad. Hablan, incluso, de “bloqueos” y “partidismos” derrotados. ¿La razón? Presentar a la sociedad gaditana un proyecto de dinamización económica de una parte de la ciudad que va más allá de la mera recuperación de un edificio del siglo XVIII.

Valcarcel

El edificio Valcárcel, guardián silencioso de la historia de La Caleta, se presentó hace tiempo como una oportunidad para la reactivación del barrio. Prácticamente desde el día después de su cierre como centro educativo. Pero, por unos motivos u otros, el sueño nunca llegó a hacerse realidad. Pasó el 2012 y la conmemoración de La Pepa, y aquel primer hotel de lujo que habían proyectado para Cádiz se quedó en una bonita infografía para análisis de arquitectos.

En los últimos años, la historia del viejo hospicio ha llenado de páginas escritas con mensajes reivindicativos. En 2011 ‘Valcárcel Recuperado’ surgió como movimiento vecinal, su asamblea ocupó las viejas estancias con actividades que sólo pretendían llamar la atención sobre la necesidad de devolverle la vida. Cinco años después, y tras algunas frustraciones, el sol vuelve a salir para el edificio civil más histórico de La Viña.

En síntesis, la operación ofrece las siguientes expectativas: rehabilitación del inmueble como sede para la Facultad de Ciencias de la Educación; construcción de un nuevo hotel –junto a una de las fachadas laterales del edificio neoclásico- con 126 habitaciones; creación de 460 plazas de aparcamiento, de las que 360 son públicas y 150 ligadas a la explotación hotelera; 2.285 metros cuadrados de zonas comerciales, y la consecución de un espacio público ante la fachada principal. Además, desde Diputación y Ayuntamiento anuncian incorporar a la operación la superficie del Campo de las Balas para instalaciones deportivas a gestionar por la Universidad de Cádiz.

El alcalde gaditano, José María González, sitúa más allá de La Viña la repercusión de la decisión anunciada esta mañana. El Balón y El Mentidero son, a juicio del regidor, los otros barrios directamente beneficiados por los estímulos laborales y económicos que irradiarían desde un Valcárcel efectivamente recuperado. El diputado provincial y portavoz socialista en el Consistorio, Fran González, ha llegado a calificar en Twitter la iniciativa de “proyecto que consigue cuadrar el círculo” en referencia a los diversos usos a los que se destinará el edificio y su entorno urbano.

 

valcarelValcárcel, historia de un edificio para los huérfanos

La Hermandad de la Santa Caridad comenzó a levantar a mediados del siglo XVIII una nueva sede para el hospicio, justo en un época, la Ilustración, en la que la preocupación por ofrecer a la población más desfavorecida centros asistenciales provistos de las mejores condiciones era palpable.

Este edificio de grandes proporciones fue terminado en 1763 por Torcuato Cayón, mezclándose en él las muestras del último barroco gaditano con los nuevos cánones academicistas.  La fachada presenta tres cuerpos articulados por pilastras, con portada central de mármol blanco enmarcado por sendas columnas adosadas de orden dórico. Los vanos de la primera planta ofrecen un variado muestrario de formas y decoraciones barrocas, en los que se aprecia el eco de la obra de la Catedral Nueva, mientras que los abiertos en los cuerpos superiores contrastan por su sencillez.

Los huérfanos y los niños más necesitados de Cádiz pronto encontraron cobijo en este hospicio de inmensas dimensiones. En 1861 albergaba hasta 12.000 personas, según noticias de la prensa de la época como han documentado diversos autores. El edificio, aunque cambió de propietario en diversas ocasiones, mantuvo su uso primigenio hasta la década de los 60 del pasado siglo, cuando el centró pasó a dedicarse a la educación, recibiendo el nombre de Institución Carlos Valcárcel  como homenaje al gobernador gaditano. Como nos recuerda Antonio de la Vega, la llegada de la Enseñanza Secundaria y la Formación Profesional propició que allí se formaran muchos de los mecánicos, sastres, carpinteros, zapateros que desde entonces han trabajado en la ciudad.