Muchos de los dispositivos móviles que inundan hogares y centros de trabajo funcionan gracias a baterías recargables denominadas de ion de litio. Pese a su eficiencia, estas baterías pueden tener los días contados. En diferentes laboratorios del planeta se están preparando sus sustitutas, más duraderas y seguras que previsiblemente estarán disponibles a la vuelta de pocos años. Las alternativas vienen de la mano de elementos bastante disponibles en la naturaleza, el litio y el  azufre. Para que lleguen a la vida cotidiana, aún hay una serie de obstáculos en estos acumuladores de energía que los químicos tratan de superar. Investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO), dirigidos por el catedrático Julián Morales, han conseguido dar un paso adelante en la consecución de la deseada batería de litio y azufre utilizable a gran escala al desarrollar un prototipo que duplica la duración de los actuales dispositivos de generación de energía y que ofrece mayor seguridad que los desarrollos hasta ahora alcanzados.

noelia moreno pila

Noelia Moreno, mostrando la nueva pila (UCO)

Se trata de una investigación que revolucionará el sector de los dispositivos eléctricos. Si a principios del siglo XIX, el milanés Alessandro Volta sorprendía al mundo con su pila voltaica -primer intento humano por almacenar energía a partir de procesos químicos controlados empleando cobre y cinc- los investigadores cordobeses ultiman un nuevo acumulador de energía basado en otros elementos. Sin embargo, la pila de litio y azufre se topa con varias dificultades: hay que mejorar la conductividad del azufre, hay que conseguir evitar la disolución de un subproducto llamado polisulfuro de litio en el electrolito y reducir la reactividad del litio que puede provocar problemas de seguridad en la batería. “Puesto que hay alternativas viables a la resolución de estos problemas, en un futuro cercano esta nueva batería mejorará las prestaciones de nuestros electrónicos: teléfonos móviles, ordenadores portátiles… y hará más competitivos a los vehículos eléctricos”, resume Julián Morales, responsable del grupo de investigación de Química Inorgánica que ha desarrollado esta celda.

El experimento

Los científicos de la UCO han creado de forma experimental baterías de litio y azufre que aportan una solución al problema de la seguridad. “El litio metálico es muy interesante para el desarrollo de baterías, pero lamentablemente también es muy reactivo”, explica Noelia Moreno, cuya tesis doctoral defendida el pasado mes de diciembre forma parte de este proyecto. Los investigadores emplearon una fuente de iones de litio alternativa en una nanoestructura que combinaba estaño y carbono. Para comprobar si la batería era eficiente, se diseñaron y ensayaron prototipos conjuntamente con la Universidad de Roma La Sapienza.

En una batería se genera una corriente eléctrica gracias a la existencia de dos polos llamados ánodo y cátodo, que intercambian iones en un circuito. En este proceso constante, hasta que se agota el intercambio, se puede aprovechar la energía para hacer funcionar un aparato eléctrico. En las baterías de litio y azufre, el litio funciona de ánodo, mientras que el azufre toma el papel de cátodo. Para solventar el problema de la conductividad del azufre que actualmente presentan las baterías basadas en este elemento, esto es, para que el movimiento de iones sea fluido en el circuito, los químicos de la UCO han empleado también en su propotipo otra estructura mixta: el azufre se recubría con una red nanométrica y ordenada de carbono. Los químicos de la Universidad de Córdoba han estudiado cómo extender la malla lo máximo posible y cómo de porosa debía ser para hacer posible el proceso electroquímico entre el litio y el azufre lo más eficiente posible.

 

El futuro

El catedrático Julián Morales advierte que estas nuevas baterías pueden ayudar no sólo a que los móviles duren más que un día, como ocurre actualmente. “También los vehículos eléctricos se beneficiarán de manera extraordinaria con el uso de estas baterías. La autonomía que proporcionan las baterías de ion de litio similares a las de los dispositivos móviles es limitada, entre 150 y 200 kilómetros, antes de volver a cargar el vehículo. Si logramos desarrollar baterías de litio y azufre, podríamos desplazarnos con estos vehículos hasta 600 kilómetros, cerca de los repostajes de los motores de combustión”, aventura. Sin embargo, esa perspectiva aún es un futurible. “Aún queda tiempo para que estos prototipos lleguen a la industria, pero estamos trabajando en ello”, subraya la doctora Moreno.