El agradecimiento a los frutos recibidos de la naturaleza es el  sentido de la fiesta de las Castañas que se celebra en la Alpujarra granadina. Esta costumbre de origen pagano, está muy arraigada en la zona y su celebración se remonta a la antigua costumbre que tenían los labradores alpujarreños de festejar la recolección de las cosechas como muestra de respeto a la madre naturaleza.

 

Bonita panorámica de la Alpujarra

Esta tradición se recuperó en la localidad alpujarreña de Mecina Bombaró en año 1986, desde ese año se pasa toda la noche del Día de los Santos tostando castañas mientras se festeja, bebiendo, cantando, bailando y, por supuesto, comiendo castañas asadas y algunos platos gastronómicos que tienen como ingrediente principal la castaña.

La Alpujarra es, sin duda, una de las comarcas andaluzas que poseen carácter propio. Por su paisaje, sus pueblos y por la idiosincrasia de sus habitantes, esta comarca de clara vocación serrana es el lugar elegido por todos aquellos que desean disfrutar de unas vacaciones en el medio rural.

Celebración de la Fiesta de la Castaña el Día de los Santos

El saber vivir de la gente de esta comarca, donde no tienen cabida los agobios y las prisas, se contagia a todos los que pasan por la comarca. Un modo de vida basado en la simbiosis con el medio, en la unión del hombre con el patrimonio natural.

El municipio de Alpujarra de la Sierra, está formado por dos núcleos de población, que son Mecina Bombarón y Yegen, así como el Barrio de El Golco y el Caserío de Montenegro. Se encuentra  a 1.230 m. de altitud con un clima muy agradable para cualquier estación del año, ya que por la vegetación y el agua, durante el verano las noches no son calurosas; en invierno los días son soleados ya que cuando sale el sol lo podemos ver sobre el mar, al no tener altas montañas por la parte Oriental, incluso en días de aire limpio se pueden divisar algunas Montañas del Continente Africano.

Por este enclave privilegiado podemos estar en 45 minutos en el mar o en la estación de esquí de Fondo del Puerto de La Ragua.

En la Alpujarra  granadina podemos disfrutar de río con cascadas y paisajes que son dignos de ver, así como encinas, pinos y castaños milenarios en los que para abrazar su tronco se pueden necesitar hasta seis o siete personas en algunos casos.

Se puede practicar la caza, la pesca fluvial, senderismo, bicicleta de montaña, conocer costumbres de agricultura autóctona, con un sistema de regadío morisco.

En fin, un lugar para perderse y olvidarse del mundanal ruido, para disfrutar de los pequeños detalles que hacen de cada instante un momento inolvidable.

 

FRANCIS SALAS

Redactor // Fotógrafo