Elisa Matilla se mete en la piel de una tierna, digna, divertida y amorosa prostituta y contrabandista en Gibraltareña, una historia de supervivencia y soledad escrita y dirigida en clave de comedia por Juan Luis Iborra. El Teatro Echegaray de Málaga recibe mañana y el sábado dos funciones de este canto al optimismo que Iborra preparó expresamente para Matilla hurgando en sus recuerdos.

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Elisa Matilla, en un pase de ‘Gibraltareña’. FOTO: Sergio Parra

El director y guionista alicantino recupera los relatos que le contaban sus familiares de los oscuros tiempos en los que Franco cerró la verja de Gibraltar y muchas familias quedaron partidas. Lola ‘la Gibral’, una alocada mujer que sin proponérselo comienza a ejercer la prostitución, que vive su vida sin prejuicios, con naturalidad, sin renunciar a la ternura ni al amor, es una de esas víctimas. “Aquello siempre me ha llamado mucho la atención… y casi no se ha escrito nada al respecto. La época en la que se cerró la frontera fue muy oscura, un muro en este país para muchas familias”, decía Iborra con motivo del estreno de la obra el pasado mes de mayo en Valladolid. “Era algo surrealista. Había miembros que durante años sólo se pudieron tratar a través de ella”, añadió el guionista de Boca a boca, un hábil experto en hacer brotar las sonrisas de las situaciones más dramáticas.

Así, la mujer a la que da vida Matilla cuenta su drama “desde la alegría de vivir”. La positiva y desprejuiciada ‘Gibral’ charla en escena, desde la cama de un hospital, con multitud de personajes que vivieron en esos años de separación (la verja estuvo cerrada entre 1969 y 1982), incluida una Yoko Ono que contrajo matrimonio con Lennon en Gibraltar ese fatídico 1969.

 

Sinopsis

Gribraltareña es la historia de una mujer que sin proponérselo comienza a ejercer la prostitución, un oficio que desarrolla con mucha dignidad y poniendo el alma en ello. Piensa que cada servicio no es solo un acto de sexo, sino de amor, ese amor que ella perdió pero que no desiste en buscar, como hacen sus clientes.

Su sinceridad, su ingenuidad y su pasión por el oficio más antiguo del mundo han conseguido que Lola ‘la Gibraltareña’ sea respetada por todo el campo de Gibraltar. Se siente importante y eso le da confianza. Su vida es un trozo de historia de los años 70. Un tiempo en el que la verja cerrada separó la vida de muchas familias. Una verja a la que ella se aferra y desde la que sigue soñando para poder seguir viviendo.

Las vivencias de este personaje nos llenarán de ternura y humor. La vida de ‘la Gibral’ es un mosaico de historias llenas de luz, sonrisas, carcajadas, música y sabiduría. Con sus palabras, Lola consigue meternos en su mundo y hacernos cómplices de sus aventuras. Ésta es su última actuación para despedirse de su público y así poder emprender una nueva vida.