La Imprudente repone mañana en el 34 Festival de Teatro de Málaga su versión de Las troyanas, el canto antibelicista por antonomasia. Sebastián Sarmiento adapta y dirige el texto de Eurípides en una versión que se estrenó el pasado agosto en el Teatro Romano de Málaga con más que notables críticas. Los intérpretes Carmen Baquero, Pablo Fortes, María Benítez, Ana Ráez, Elena de Cara y Andrés Suárez, todos formados en la ESAD de Málaga, encarnan respectivamente a Hécuba, Taltibio, Casandra, Andrómaca, Helena y Melenao en una puesta en escena sobria y con mucha conexión con la dura realidad de hoy en día que abrirá mañana las puertas del Teatro Echegaray.

expreso del sur las troyanas

Actrices de ‘Las Troyanas’, en un pase de prensa

La Imprudente plantea un acercamiento escénico “acorde con la tragedia que se cuenta, remarcando el carácter de los vencedores y los vencidos”. La sobriedad del acercamiento de la compañía malagueña, que según reflejó la crítica especializada es una “apuesta arriesgada, absolutamente cruda en su presentación, donde el valor importante se sustenta en la interpretación de los actores”, pretende actualizar el mensaje contra la barbarie de la obra de Eurípides. Las troyanas juega con la iluminación, el movimiento y la interpretación del elenco en un escenario vacío para hacer hincapié en el trato a las víctimas y dejar claro que “el Astianacte que fue despeñado desde los muros de Ilión es primo hermano de cualquiera de los Aylan Kurdi que mueren ahogados en las playas mediterráneas, escapando de los desastres de la guerra”.

Como asegura La Imprudente, Las troyanas es el canto antibelicista por antonomasia. La tragedia de las mujeres de Ilión, víctimas de los excesos aqueos, el dolor de cada madre ante la muerte de su descendencia, de sus seres queridos. La tragedia de Hécuba, reina y madre de Troya, y la tragedia de Casandra, que vaticinó todo lo que iba a ocurrir y a la que nadie quiso creer. La tragedia de Andrómaca, que no sólo sufrió la muerte de su amado Héctor en combate mortal con Aquiles sino que va a sentir la muerte de su pequeño hijo Astianacte; o la tragedia de Helena, a la que todo el mundo repudia.

“Cada tragedia individual –afirma la compañía- compone la gran tragedia universal; las víctimas de la guerra, de la crueldad y barbarie de los humanos, son tratadas igual en cualquier parte del mundo. Desgraciadamente, la historia no ha mejorado el trato a los inocentes. Hoy mueren con bombas y balas los que antaño eran pasados a cuchillo o arrojados desde lo alto de los muros de la ciudad. Esta historia es tan vigente que podría repetirse, o se está repitiendo, en los campos de refugiados actuales”.