Hay quienes la presentan con ciertas similitudes con Troya. Una ciudad mítica, de fuerte impronta cultural, como “una suerte de paraíso perdido” cuya breve trayectoria como ciudad califal –las luchas internas de Al-Andalus pronto apagaron su esplendor- alimenta esa imagen misteriosa que sobrevuela  Medina Azahara.