El fotógrafo chileno Sergio Larrain (1931-2012) atravesó el universo de la fotografía como un meteorito. Su preocupación por la pureza y su atracción por la meditación lo llevaron, después de muchos viajes, a retirarse al campo chileno, donde enseñó yoga para vivir en autarquía. El Centro José Guerrero de la Diputación de Granada rescata su obra en una exposición que se estrena en Andalucía.