Cuando el Papa Benedicto XVI convocó a los cardenales el 12 de febrero de 2013 y leyó en latín su escrito de renuncia al pontificado, no se produjo apenas reacción en la sala a pesar de que hacía unos 500 años que no sucedía algo similar en la Iglesia. Esto quiere decir que pasó una de las tres posibilidades siguientes: A) Que los cardenales estaban distraídos o dormidos. B) Que los cardenales no sabían latín. C) Una mezcla de las dos anteriores.