Cuando el Ministro de Industria José Manuel Soria apareció  en las informaciones vinculado a una red de empresas ubicadas en paraísos fiscales con el claro fin de burlar a su colega Montoro, sus intervenciones dejaron de manifiesto su escasa capacidad para mentir y ser creíble. Hasta tres intervenciones públicas protagonizó mientras se hacían públicos datos que le dejaban por mentiroso minutos después de sus imaginativas explicaciones. Evidentemente, ello le costó el puesto una vez agotada ya la legislatura, pero esa dimisión no implicaba su desaparición, ya se veía venir que esa renuncia fue consecuencia de una reunión con los barones populares en las que las prebendas hoy se hacen hechos.