Hace algo más de cinco años, el fotógrafo belga Nick Hannes decidió embarcarse en un proyecto muy ambicioso: fotografiar la cuna de la civilización, lugar de origen de tres religiones de primer orden y punto de confluencia entre Europa, África y Asia, es decir, fotografiar el Mediterráneo. Una región muy heterogénea, dueña de una turbulenta historia. A lo largo de los siglos, la gente ha viajado, comerciado y librado batallas en su costa. Los romanos lo denominaron Mare Nostrum, Nuestro Mar, en la época de máximo apogeo de su Imperio, cuando abarcaba todo el litoral.