Los Vivancos se instalan en el Teatro Cervantes con Nacidos para bailar, una propuesta que combina danza, humor, artes marciales, virtuosismo musical y equilibrismo para cerrar la trilogía de espectáculos iniciada con 7 hermanos y seguida con Aeternum. Su tercer montaje, un piropo a la danza flamenca, funde el flamenco fusión, el metal y la sonoridad de una orquesta sinfónica.