El pensamiento conservador sale ahora en tropel contra el impuesto de sucesiones y donaciones. Ésta es una figura tributaria de titularidad estatal cedida a las comunidades autónomas y forma parte del modelo de financiación de los servicios públicos. Si tan pernicioso es este gravamen, ¿por qué el Partido Popular que contó con una mayoría absoluta durante cuatro años no lo eliminó?