La presencia testimonial de Lorca en Lanjarón alcanza de 1917 hasta 1934, principalmente en las temporadas veraniegas. En esas estancias, Federico escribió poemas, dibujó, se relacionó con gentes del pueblo de las que captó historias y hechos que luego trasladó a su obra poética y dramática. También desde el pueblo mantuvo correspondencia con personalidades y amigos.