Mientras la “multiorgánica” Secretaria General Cospedal y otros dirigentes de primer orden del Partido Popular celebraban un mini-congreso para nombrar al nuevo líder de los “cachorros peperos” (su antecesor en el cargo ya ha dejado el listón alto involucrado en varios asuntos judiciales), en Madrid los enanos del circo popular daban un tremendo estirón.