Me da el titular justo en la última frase. Antes, la conversación con José Manuel Belmonte (Córdoba, 1964) ha transitado por la naturalidad de quien se siente satisfecho con su trabajo. La razón para entrevistar al escultor la tenemos a 700 kilómetros, en el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza, ciudad a la que ha confiado buena parte de sus últimos trabajos en una exposición titulada La naturaleza del alma que se alargará hasta el 26 de junio.