Los tiempos han cambiado, y las carreteras y formas de viajar también. Atrás quedan esos interminables viajes familiares en coche, camino del destino de vacaciones donde se iba parando en el “pueblo donde hacen el pan, chorizo o queso más rico para llevar a la familia”, “o para hacer un descanso y comer al lado del río que tiene el puente romano más antiguo”.