El final de este mes está a la vuelta de la esquina y  los andaluces lo despedimos celebrando nuestra autonomía y disfrutando de la fiesta por antonomasia de nuestra Andalucía: la del Carnaval, la que colorea las caras, la que disfraza las almas, afina nuestra libertad de expresión para dejar atrás la obediencia y lo políticamente correcto y nos sacan una sonrisa con la ironía y el sarcasmo.