No es futbolista, pero su traspaso de una emisora a otra se siguió con la misma pasión que el fichaje de alguno de los crack de la Liga. No es un cantante con tirón entre las quinceañeras, pero puede estar una hora repartiendo besos y selfis entre sus admiradores. Carlos Herrera (Cuevas del Almanzora, 1957) se está puliendo su busto en el olimpo de los locutores radiofónicos de este país.