A los líderes de Podemos, que tanta ética reclaman a los demás, la violencia no los abochorna. Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez no han tenido rubor en apoyar y pedir al indulto para Andrés Bódalo, portavoz de la formación morada en Jaén capital y cabeza de lista en esa provincia en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre, condenado por agredir a un concejal del PSOE. Se sienten orgullosos (literalmente) de él y lo consideran una víctima pese a contar con sentencia firme del Tribunal Supremo. Para estos paladines de la nueva política dar “puñetazos y patadas” a un adversario político no es motivo suficiente para retirar la confianza a un compañero de siglas. La dirigente andaluza ha comparado en su cuenta de Twitter a Bódalo con el poeta Miguel Hernández, víctima de la represión franquista. Las comparaciones son odiosas, pero ésta en concreto es vergonzosa y demencial.