La condición de ser mujer todavía  lastra las aspiraciones vitales de millones de personas y, lo que es peor, ocurre sólo por esa condición: haber nacido niña. Las razones que llevaron a la conmemoración reivindicativa del 8 de Marzo continúan vigentes en un planeta que en cuanto a desigualdad de género, no distingue entre primer y tercer mundo.