Hacer una entrevista a una mujer bella es siempre un placer, pero si además es una mujer llena de vitalidad, con unos ojos verdes que te encandilan, acompañada de una gracia, una sonrisa  y un no sé qué, la ocasión se presenta doblemente especial. Para nada me extraña su éxito desde que en 2011 recibiera la Concha de Plata a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y el Goya a la mejor actriz revelación por su trabajo en La voz dormida de Benito Zambrano.