Vuelven a la carretera. Andalucía será escenario de la cuarta ruta de la asociación Vespa Tour, una de esas maravillosas iniciativas que de vez en cuando dignifican al ser humano. Las vespas solidarias cordobesas vuelven a la carretera para llevar un mensaje diáfano: hay esperanza en la lucha contra el cáncer. Las esperan los niños y niñas ingresados en los hospitales infantiles de Jaén, Granada, Almería, Málaga, Algeciras, Sevilla y Córdoba.

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Un niño con cáncer saluda subido a una vespa durante la ruta de 2015. FOTO: Facebook Vespa Tour Córdoba

Las rutas solidarias de las vespas nacieron hace tres años. Fue con un viaje de Córdoba a Roma con paradas en cuatro hospitales. Quienes desde entonces cada verano se ponen en ruta montados sobre las dos ruedas de sus pequeñas motos, suelen decir que son experiencias como las de ver llegar a estas vespas las que pintan una sonrisa en la cara de los pequeños hospitalizados. A la esperanza de vivir se agarran los tratamientos y avances médicos contra el cáncer, las fuerzas para conseguirlo las sacan los niños de cualquiera que se presente en su habitación de hospital con ganas de devolverle la ilusión.

Para el verano de 2016, tras dos años recorriendo la Península Ibérica, las vespas han elegido Andalucía para hacer su camino. Los principales hospitales infantiles de la comunidad los esperan desde el 28 de junio al 3 de julio y como siempre las vespas llevarán consigo las pancartas con mensajes de ánimo que los niños con cáncer de un hospital pintan y dibujan para los niños con cáncer de otro hospital. Una cadena de apoyos que viajará por las carreteras andaluzas gracias a las ocho vespas en liza.

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Las vespas solidarias, a su llegada a Santander. FOTO: Facebook Vespa Tour Córdoba

 

En la mochila, estos moteros solidarios llevan el apoyo de instituciones como la Asociación Española contra el Cáncer, la Junta de Andalucía, diversas empresas o la Filmoteca de Andalucía, en cuya sede se presentó la ruta de este año. Debieran ser muchos más los colaboradores de una actividad que lleva por el lema ‘Haciendo kilómetros por un fin común’. Las vespas vuelven a la carretera… mientras haya un niño necesitado de ilusión en la próxima parada.