Primero interpretó el poema Pequeño vals vienés de Federico García Lorca con música de Leonard Cohen, después con el single Nochecita Sanjuanera adelantó su primer trabajo Tendrá que haber un camino. La esencia de Morente está en este disco “de principio a fin” porque piensa en su padre a todas horas, afirma Soleá, la hija mediana de Enrique Morente. Una joven guapa con unos ojos profundos de los que uno no se olvida fácilmente.

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Su primer disco ha visto la luz con la ayuda de su familia al completo y con la colaboración de Los Evangelistas, la formación formada por componentes de Los Planetas, Lagartija Nick y La Bien Querida. Para la cantante afincada en Granada, Los Evangelistas son un pozo lleno de inspiración. “Nos entendemos y me expreso con libertad, y si a mi raíz flamenca aprendida en casa, unimos que he ido investigando otras facetas musicales que me enriquecen”, el resultado es que “nos entendemos sin necesidad de palabras”.

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“Mi disco suena a Granada, a su música actual al flamenco del Sacromonte, de la casa de Morente; y también al rock de aquí de Granada de Los Planetas, Lagartija Nick”, dice Soleá. Grabado cien por cien en la ciudad de la Alhambra, en el estudio de la casa de los Morente y en el de Jota contando con la colaboración especial como guitarrista de su hermano José Enrique y su tío Montoyita, como palmera su hermana Estrella y a los coros, como no podía ser de otra manera, su madre Aurora Carbonell.

Melómana que se atreve con Sonic Youth, Michael Jackson, Bruce Springsteen o cantes flamencos más hondos, Soleá Morente tiene ganas de transmitir su sentimiento de libertad, su amor por la literatura través de su música y este disco es sólo el principio.

Dice Soleá que a veces piensa qué le parecería su trabajo a su padre y que se lo imagina sonriendo. No quiere sin más su opinión, lo necesita como padre, requiere su cariño y su calor. “Sé que está ahí y tiene una energía tan potente que sé que nunca se va a ir de nuestras vidas”, sostiene mientras detiene un suspiro.

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El primer disco es una investigación personal y profesional de la prometedora artista. A lo largo de los temas va contando una historia, adaptaciones de poemas de Antonio Machado o Lorca, muy al estilo del Omega, mezcladas con temas como Arrímate en el que Jota pone voz a un fandango creado sobre textos populares o Solos tú y yo, un tango que Jota y Soleá llevan a sonidos más psicodélicos. Homenajes y guiños al rock andaluz de Triana en el tema Están bailando, en el que Soleá se arranca con las castañuelas y por sevillanas canta eso de “busco el quererte, como si fueras mío, busco el quererte, y en la luz de tus ojos, veo la muerte”.

Canciones que conviven con la reconocible firma de La Bien Querida en Vampiro, Todavía o el propio Nochecita Sanjuanera. También se ha rodeado de composiciones de otros compañeros como Manu Ferrón, Antonio Arias, Miguel Martín o David Rodríguez. Este último es el culpable de Tonto, un tema con tintes de pop electrónico que cohabita sin problemas con el violín de Jordi Montero o la guitarra flamenca de Montoyita.

El disco suena compacto, coherente y es el resultado del talento de una joven promesa hija de uno de los grandes del flamenco andaluz y granadino. Sin duda, un disco digno de su apellido que merece la pena escuchar y comprar.

 

FRANCIS SALAS

Redactor // Fotógrafo