La Feria de Sevilla es la primera gran feria de Andalucía y, sin duda, la que goza de más prestigio dentro y fuera de nuestra tierra, la mayoría de los sevillanos aman a su feria tanto o más que la Semana Santa, o al mismísimo  Betis o Sevilla. La feria en sí es un punto de inflexión en Sevilla. 

Feria de Abril

Es considerada como una pequeña ciudad efímera llena de casetas con sus propias calles dedicadas, entre otros, a famosos toreros. Espectacular y llena de color, cuenta con una puerta de monumentales dimensiones que sirve de entrada al recinto agasajado con miles de farolillos rojos y blancos. Ahí los sevillanos conviven durante una semana, rodeados de vecinos, familiares, amigos y visitantes en días muy largos donde las horas pasan maridando sevillanas con buenas tapas, manzanilla y mucho arte.

El alumbrado marca el inicio de la Feria de Abril, tiene lugar cuando arranca la madrugada del lunes. El recinto ferial se iluminará y dará comienzo oficialmente  la fiesta. Ese día también se conoce como Lunes de Pescaíto, por ser uno de los platos preferidos en el interior de las casetas.

El Real de la Feria está en el barrio de Los Remedios, muy cerca de la orilla del río, las calles cubiertas de albero se llenan de jinetes y coches de caballo atestados de gente con ganas de juerga.

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El traje de flamenca o de gitana cada vez más de moda entre las mujeres que acuden a la Feria de Abril, fue la indumentaria de las mujeres de clase popular, que les dotaron de dos o tres volantes. Estas mujeres, usualmente gitanas, acudían a la feria de ganado con sus maridos. Con el tiempo, el traje se hizo popular en todas las clases sociales y hoy en día es el único traje regional que está sujeto a modas.

Parte esencial de la feria, es la caseta, domicilio temporal del sevillano, su casa efímera para todo lo que dura la fiesta. Es un punto de encuentro y el lugar donde reciben a amigos y familiares. La caseta es el alma de la feria, donde se vive, se come, se canta y se baila. Tienen su origen en las estructuras que usaban los comerciantes de ganado para delimitar su puesto y dotarse de sombra. El aspecto de las casetas está unificado, pudiendo ser verdes o rojas con rayas blancas. Pese a que la gran mayoría de las casetas son de uso particular, podrás encontrar otras públicas con acceso totalmente libre.

Ahora solo te queda animarte y disfrutar de la feria si estás en Sevilla y si no es así y puedes permitírtelo, no lo dudes: coge el coche, autobús, el tren o el avión y vive una experiencia única. No esperes a que te lo cuenten.

LINA THU

Redactora.