En la casa sevillana de la calle Castelar los recuerdos de la infancia del andalucismo sobreviven en la memoria de Alejandro Rojas Marcos (Sevilla, 1940). Un azulejo evoca la fundación en aquel patio -corría la primavera de 1965-, del germen de lo que posteriormente, baile de siglas incluido (ASA, PSA…), acabaría siendo el Partido Andalucista (PA). El político sevillano ha sido de todo en el partido del logo de la mano abierta, desde fundador hasta presidente de honor, y una de las voces a las que había que escuchar un par de meses después de la disolución del PA. Reconoce errores en este medio siglo de vida y aunque trata de exculpar al pueblo andaluz, acaba reconociendo que a los andalucistas se les ha medido con vara diferente que al resto de partidos. Navega por sus recuerdos con calma. En sus palabras sólo se atisba algo de rabia al hablar del PSOE, una especie de hermano mayor para los andalucistas con el que se comparten muchas ideas de la vida pero que siempre acaba arrebatándote la porción más grande de la tarta de cumpleaños o esa novia que espera en la puerta.

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PREGUNTA (P). Antes de tratar la disolución del PA…

RESPUESTA (R). A mí me gusta decir que ha sido una dimisión. Cuando llevan diez años o más dándote cosquis, tú dices: si no me quieres, pues aquí tienes mi dimisión. Me voy por dignidad, por sentido del honor político, que también existe.

P. Bien. Antes de abordar la dimisión del PA vayamos al origen. ¿De dónde surgió aquello de organizar un partido político andaluz?  

R. Lo primero que tengo que decir es que yo volvería a repetir la experiencia. Cuando yo empecé en 1962 a buscar gente que en plena Dictadura franquista estuviera comprometida a asumir un compromiso político, yo sólo tenía claro que quería dedicarme a la política. Entonces yo no hablaba de Andalucía, hablaba de política porque en algún momento llegaría la democracia y nuestros hijos y nietos nos acabarían preguntando: ¿Tú que hiciste para acabar con la Dictadura? Yo había estado en Inglaterra, Francia y Alemania, allí había vivido la política internacional. A mi regreso, empecé a hacer política en la universidad pero por libre, hasta que decidí que tenía que hacerlo en grupo. Tardé tres años en reunir cinco personas, de 1962 a 1965. Las primeras reuniones se celebraron en esta misma casa. Conversábamos de libertad, de democracia, de socialismo, entendiendo por socialismo no el comunismo de la URRS ni la socialdemocracia europea. Nadie nos había enseñado nada, porque aunque había partidos históricos yo no conocía a ningún comunista ni a ningún socialista. Sólo franquistas por todos los lados.

P. ¿Cuándo apareció Andalucía en aquellas reuniones?

R. Empezamos a tomar posiciones: en lo cultural, libertad; en lo político, democracia; en los económico, socialismo. Y todo eso en Andalucía, por y para Andalucía. Porque al hablar de política pronto surgían las preguntas de por qué aquí hay más paro, más analfabetismo y ahí es cuando surge Andalucía en nuestro posicionamiento político. Aún no conocíamos ni habíamos leído a Blas Infante.

P. ¿Seguían estando solos?

R. Contactamos con movimientos políticos de fuera de Andalucía que nos ofrecían la integración: movimientos democristianos, movimientos de izquierda, grupos más o menos clandestinos, pero a todos les decíamos que no porque vimos que el secreto estaba en lo andaluz.  Llegamos al andalucismo de una manera espontánea, no intelectual, sin padrinazgo alguno, sin referencias. Un día cae en nuestras manos un libro de Blas Infante y ahí vimos que había algo de andalucismo anterior a nosotros.

r2P. ¿Cuándo airearon aquellas reuniones semiclandestinas?

R. Con el manifiesto del 73 sacamos la bandera de Andalucía como Alianza Socialista de Andalucía (ASA), en aquel documento estaban todos nuestros planteamientos: ahí hablamos de un estatuto de autonomía, con un gobierno y un parlamento propios. Aún vivía Franco y en la Mesa Democrática que se había formado tanto socialistas como comunistas se reían de nosotros. Ellos tenían aún los recuerdos de la II República y Andalucía no estaba en aquellos recuerdos.

P. Tras la muerte de Franco, ¿tardaron mucho tiempo en salir a la calle?

R. Cuando muere Franco, yo vuelvo a Andalucía porque a mí me habían desterrado tras estar en la cárcel por motivos políticos. Pronto organizamos el primer mitin político que se hace en Andalucía, en el Casino de la Exposición Iberoamericana en Sevilla. Tocamos tres temas: analfabetismo, paro y emigración. La prensa se volcó, la afluencia de personas nos sorprendió. Invitamos a independientes a que hablaran y al resto de partidos políticos, el único que no apareció fue el PSOE, ahí empezaron nuestras desavenencias. El PSOE iba un poco por libre.

P. ¿Todo fueron aciertos en aquellos años?

R. Nosotros nos equivocamos en una cosa. Creímos que nuestro mensaje era tan claro, tan obvio, que lo dimos por sentado. Y podía ser obvio para nosotros, pero para el pueblo andaluz no. Creímos que la casa estaba hecha y que nosotros llegamos para poner el tejado, pero la casa no tenía ni cimientos.  Invitamos al pueblo a tomar el poder. El lema de Blas Infante era ‘Ideal Andaluz’, el nuestro ‘Poder Andaluz’. Nosotros hicimos una arenga para conquistar el poder como andaluces y que en España dijeran “ojo, que aquí está Andalucía con todo su poder”. Y cuando miramos para atrás, no nos seguían. Como hicimos algunas cosas brillantes, tuvimos éxitos pero muy efímeros. Éxitos electorales, me refiero. Pero la verdad es que de cada diez veces que nos hemos presentado a unas elecciones, hemos perdido nueve. Eso sí, hemos tenido buenos alcaldes, buenos concejales, buenos parlamentarios y buenos consejeros.

«ME HAN OFRECIDO DE TODO: DESDE MINISTERIOS HASTA SER LOS LÍDERES DEL PSA-PSOE AL ESTILO CATALÁN»

 

P. ¿Le tentaron para abandonar el PA?

R. Nuestra apuesta por el andalucista fue heroica. Te puedes imaginar la de ofertas que hemos tenido individual y colectivamente y 50 años rechazándolas cuando las han aceptado todos. ¿Dónde están los partidos de Clavero, los partidos de Pedro Pacheco o el partido de Manuel Pimentel? ¿Dónde están los otros doce partidos que con nosotros formaban aquella federación socialista? De los trece, los doce acabaron en el PSOE. Ha sido una gran heroicidad. A nivel individual nos han ofrecido de todo: desde ministerios hasta ser los líderes del PSA-PSOE al estilo catalán.

P. Una de las grandes aportaciones del PA ha sido recuperar la figura de Blas Infante. ¿Está de acuerdo?

R. Nuestra principal aportación al andalucismo es haber hecho una proclama de que Andalucía sin poder nunca será nada. Esa proclama siempre estará ahí, la entiendan o no. Si yo digo poder para Andalucía pero me apunto en un partido con sede en Madrid, esa sede tendrá que ayudar a Andalucía pero también a Cataluña, Valladolid, Salamanca… Eso no es poder andaluz. Poder andaluz es Andalucía, no necesariamente independiente, pero Andalucía con poder para defenderse dentro de España y Europa. Esa proclama fue el primer logro. Y a partir de ahí, hemos hecho mucho por recuperar la identidad andaluza: Blas Infante como padre de la patria y la bandera. Y añado un tercer logro: la Autonomía. Porque no es que los demás no hayan hecho nada por la autonomía, pero si nosotros no llegamos a existir, si no somos la vanguardia, aquí no hay autonomía. Fuimos los primeros en presentar un borrador de Estatuto de Autonomía en plena Dictadura, cuando se reían de nosotros: tanto los del PSOE como los del PC nos decían que la bandera de Andalucía era un traje de gitana. Hablando de ello, Felipe González me dijo un día: “Si hombre, y a Vitigudino también le damos la autonomía”.

P. Hablaba antes de heroicidad, ¿ha merecido la pena?

R. Absolutamente. Esto es como subir el Everest, no hemos llegado pero hemos hecho camino, hemos dejado piedrecitas para que otros lo tengan más fácil. Ahora tienen que venir otros , nosotros como partido estamos exhaustos, sin energía política. Seguro que un día el pueblo andaluz abrirá los ojos y el que decida subir de nuevo el Everest cogerá la pica que hemos dejado puesta.

P. ¿Y a quién ve dispuesto para coger esa pica?

R. La primera condición es que no sea del actual Partido Andalucista. Si estamos exhaustos, yo no puedo aparecer mañana dando una rueda de prensa diciendo que ahora sí. Antes decía que nuestro error fue empezar la casa por el tejado, dediquémonos ahora a los cimientos: a ayudar a abrir los ojos de la gente en vez de a conquistar el poder.

P. Ahora los políticos se buscan por Twitter. Por cierto, cuánta diferencia con aquellas reuniones suyas de cinco personas hace cincuenta años…

R. La vida evoluciona, no está mal. Hay una cosa muy bella de aquella época, entonces el que se acercaba era para darlo todo y para arriesgarlo todo a cambio de nada. Hoy día un político con un poco de resultado vive de manera muy distinta. Me pongo de ejemplo yo mismo. Yo iba con un R5 por toda Andalucía buscando gente a cambio de nada y, de repente, llego a la Alcaldía y me encuentro con secretarias, escoltas, chófer y un sueldo. Eso influye en tu vida, nos adocena, yo procuré salir vivo y lo conseguí porque perdiendo votos, tuve la lucidez de decir me voy a mi casa. Los seres humanos somos absolutamente dúctiles, yo he estado en la  clandestinidad, en los salones del poder y después en la calle porque el pueblo andaluz me puso en la calle y todo eso me ha ido transformando.

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P. Las manifestaciones populares que estamos viendo estos meses en Cataluña, ¿le recuerdan en algo al 4 de diciembre de 1977 en Andalucía?

R. Cataluña hoy es un pueblo despierto. Andalucía hoy es un pueblo dormido. Es así, mal nos pese. Si estuviera despierto no seríamos la cola de Europa en paro, sanidad, escuela, riqueza… Yo conozco al pueblo andaluz, su historia, su geografía, su riqueza, su imaginación, su energía, sus esfuerzos… Este pueblo está dormido.

P. ¿Y estaba despierto aquel 4 de diciembre? 

R. Fue un brote. Nosotros no lo vimos así entonces, creímos que aquello era una plantación y, en realidad, era un brote provocado por una indignación porque se veía que le iban a dar a otros lo que nos negaban a nosotros. Pero aquel brote lo cogió el terrateniente, el poderoso, y lo encauzó a su camino. Aquel brote lo cogieron entre la UCD y el PSOE y lo aplacaron. Ambos partidos empaquetaron el 4 de diciembre y quisieron llevarlo a una encerrona el 28 de febrero. PSOE y UCD habían pactado que ya no hubiera más autonomías en España, pero la UCD pecó de lista y dijo aquello de ‘Andaluz, éste no es tu referéndum’. El PSOE supo ver que marcar distancias le valdría para llegar a la Moncloa, como así fue, y por eso a última hora apoyó el referéndum. Un cero en inteligencia política para la UCD y un diez para el PSOE, pero ni la una ni el otro querían la Autonomía para Andalucía.

P. El PA se ha disuelto y todavía hay gente que no sabe si era de izquierda o derecha.

R. Eso son cantinelas de los adversarios políticos que si nos íbamos hacia el PSOE, para la derecha éramos marxistas-leninistas, y si nos íbamos con el PP, éramos señoritos andaluces. Que vaya alguien a los documentos fundacionales del Partido Andalucista y que diga qué somos. El partido nunca se definió ni tan siquiera como un partido de centro. En 50 años hemos tenido momentos de izquierda radical y momentos de izquierda moderada. No hemos tenido intereses de clase, sino intereses de pueblo y podíamos permitirnos pactar con unos y otros, siempre con los intereses del pueblo andaluz por delante.

«EL PUEBLO ANDALUZ NO ESTABA INTERESADO EN UN PARTIDO ANDALUZ, NADA MÁS. LO DEMÁS SON EXCUSAS»

 

P. Es curioso que el fin del PA se produce cuando más se habla de pluralidad política, de acuerdos entre partidos, con formaciones pactando al mismo tiempo a la izquierda y a la derecha. ¿Por qué a esos partidos no se les castiga tanto como al PA?

R. No creo que se le haya castigado al PA. Yo creo que el pueblo andaluz no estaba interesado en un partido andaluz, nada más. Lo demás son excusas.

P. Pero en algún sitio tendremos que buscar las causas de la disolución…

R. Todavía me preguntan si Felipe González tiene la culpa de los fracasos del PA. Con Felipe en el Gobierno, el PA tuvo éxitos electorales en el Congreso y en Alcaldías importantes como la de Sevilla y además, el PA ha sobrevivido 20 años después de la salida de Felipe de la Moncloa. También se ha dicho que si nuestras tensiones internas. ¿Y los demás partidos no han tenido tensiones internas? Que si nuestros errores… ¿Errores? El pueblo andaluz está votando a partidos que tienen gente en la cárcel. En España ha habido y hay partidos con gente en la cárcel por haber matado y haber robado, los tiempos del GAL y la corrupción posterior, y eso no es óbice para que lleguen a la mayoría absoluta. A nosotros nos acusaban de haber cedido en un momento dado el Ayuntamiento de Granada, ¿tú has escuchado a alguien criticar al PSOE por haber cedido una vez el Ayuntamiento de Sevilla? Jamás. Es lo de siempre, lo que hace el poderoso se justifica y se defiende, lo que hace el débil…

r1P. ¿A quién va a votar a partir de ahora Rojas Marcos?

R. Yo nunca de ahora en adelante, jamás, votaré a nada  que no sea un partido andaluz. Diga lo que diga, porque ahora como no hay un partido andalucista, todos los demás partidos aparentan ser andalucistas. Tiene gracia la cosa. Yo les recomiendo que no usen eso porque a la vista está que eso no tiene votos (risas). En serio, votaré a un partido andaluz que sea de mi ideología. Si mañana sale un partido andaluz de derechas, no lo votaré, o si aparece uno de izquierdas que no me guste, tampoco. En cualquier caso, votaré siempre, pero en blanco.

P. Podemos Andalucía escenifica bien ese sentimiento andalucista con líderes que hablan en los mítines con la bandera blanca y verde anudada en la mano. ¿Está aquí Podemos cerca de ser un partido andaluz?

R. Ni Podemos ni Ciudadanos ni PSOE. No se puede ser un partido andalucista sin ser un partido andaluz. Otra cosa son partidos que se establecen en Andalucía o andaluces que militan en un partido nacional. Todos ellos son partidos estatales, no lo digo como agravio, es legítimo  y bueno que en un país centralizado como el nuestro existan partidos estatales porque dan estabilidad, pero no es eso lo que yo quiero para mi tierra. Aquí incluso Javier Arenas ha dicho que es andalucista. Ser andalucista sin ser un partido andaluz es, por lo menos, cómico.

P. ¿Qué opinión tiene ahora sobre Pedro Pacheco?

R. Con una persona que está en sus circunstancias, lo mejor que yo puedo hacer es abstenerme de opinar, por respeto al ser humano que estará sufriendo.