El Ayuntamiento de Lucena ha formalizado ante el Ministerio de Fomento la solicitud de financiación, con cargo al programa 1,5% Cultural, para la restauración y conservación del alfar romano ubicado en el yacimiento arqueológico de Los Tejares.

El proyecto presentado por el Consistorio contaría con una inversión de 210.000 euros, de los cuales el 40 por ciento lo aportaría el propio ayuntamiento, según ha dado a conocer el alcalde lucentino, Juan Pérez.

En la propuesta de intervención remitida a Fomento, el ayuntamiento detalla que los trabajos de restauración y conservación se centrarían en tres espacios: la batería de hornos, protegida con estructura de pórticos de acero y cubierta de paneles multicapa; la galería de secado, protegida por estructura de cubrición de paneles multicapa sobre elevada unos 600mm respecto de los restos arqueológicos que protege, imposibilitando su debida valorización; y, por último, la cisterna sin protección.

El alfar romano de Los Tejares es una de las 22 factorías documentadas que se instalaron en el actual término municipal de Lucena durante la presencia de la civilización romana en la Península desde el siglo II a.C y especialmente durante los siglos I y II d.C. Excavado en 1996 tras su hallazgo durante las obras de la estación depuradora de Lucena junto a la vía de servicio de la A-318, este yacimiento arqueológico es uno de los mejores ejemplos de factoría alfarera romana a nivel nacional. Su estudio ha permitido explicar la forma de vida de este tipo de factorías, estratégicas en el mundo romano, no solo para la conservación de productos alimenticios (ánforas, dolia o vajilla de mesa y cocina), sino también para el sector constructivo y comercial.

El alfar romano de Los Tejares no responde a un asentamiento de villa rústica con mosaicos (habituales en la antigua Baetica), sino a un yacimiento artesanal, de excepcionales características constructivas, con diferentes dependencias conservadas a día de hoy (batería de hornos, galería de secado, vertedero de alfar o piletas de decantación de barro), además de ser una seña de identidad histórica de la producción alfarera local, que pervive actualmente, entre las pocas que continúan a escala provincial.

Esta arquitectura de lo efímero, realizada con materiales pobres y los propios desechos de malas cocciones, construida y en funcionamiento gracias al sistema esclavista romano implantado en este sector del imperio en época de máximo apogeo, hace del alfar romano de Los Tejares un yacimiento excepcional para entender la herencia socio-cultural y económica de esta área occidental del Imperio. A día de hoy son los mejores hornos romanos excavados y conservados en toda Hispania, con todos sus elementos asociados alrededor del mismo (cantera de barro, flujo permanente de agua del propio rio Lucena, así como materia prima combustible para la producción intensiva cerámica (olivo, ciprés, o encina entre otros).

En el enclave destacan los siete hornos de distintos tamaños y formas, una zona de servicio adyacente y un tercer sector, compuesto por una nave que realizaría las funciones de pre secadero y almacén. Los hornos (de planta rectangular, cuadrada, circular y oval), se presentan de forma uniforme en un frente sur de alimentación y todos son de tiro vertical, destacando la excepcional conservación de las parrillas y la cámara de combustión y/o praefurnium (en la mayoría de los casos con arcos de medio punto).

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