Una bella joven, dulce, inteligente y muy formada, una de esas chicas con las que sueñas cuando eres adolescente y te resultan inalcanzables. Alguien que muestra una sonrisa en fotos en redes que trasmiten una apariencia de felicidad difícil de comprender después de conocer su historia. Ha decidido contar su historia y confiarme una experiencia traumática que le ha servido para relativizar cualquier problema y abordarlo con una entereza que envidio. Estas son sus palabras:

expreso-del-sur-violencia-genero“Cada año escribo algo para el día de hoy. Es inevitable recordar por todo lo que pasé, de hecho, no es sólo porque sea hoy. Cada día lamentablemente se conoce un caso más y desgraciadamente la sociedad no hace más que movilizarse solo en días señalados como este.

Pero es que pasa todos los días, y da igual la edad o estamento social al que se pertenezca porque sentimientos tenemos todos y gente mala hay en cualquier parte. Hace tiempo me avergonzaba contarlo pero desde que comprobé que al contar tu historia muchas mujeres se sinceran y cuentan que una vez también pasaron por aquello o están pasando por algo así, le haces un guiño a tu valor. Y al suyo.

Creo que tener el valor para contar algo así es lo mejor que se puede hacer cuando con ello puede que estés ayudando a salvar vidas.

Pasé hace unos años por un infierno del que decidí salir el día en que el individuo con el que vivía me pegó la última vez que se lo permití. Hasta que se cansó, estuvo dándome patadas con sus botas de tacos de futbol, estando yo en el suelo debido a un golpe con el que me tiró unos segundos antes de un puñetazo en el estómago. Llevaba tiempo aguantando más: imposiciones, abusos, humillaciones…

Aprendí de ello que nunca hay que bajar los brazos, que hay que luchar siempre y querer a la otra persona hasta el punto en que tu dignidad y tu felicidad no desaparezcan un ápice. En estos momentos mi lucha es otra. Tengo desde hace meses síntomas de lo que podría ser un linfoma y en estos días me van a hacer pruebas más concretas e invasivas. Cualquiera que me mire jamás pensaría que he pasado por algo tan malo como los malos tratos ni que ahora podrían diagnosticarme un cáncer.

A donde quiero llegar hoy contando esto tan personal es que no hay que dar por hecho nada. Ni que quien sonríe siempre es feliz, ni que todas las personas que conocemos van a seguir estando ahí mañana cuando nos despertemos. O cuando queramos, que a veces para el caso es lo mismo. Parece que tenemos que mirar de frente a la tragedia para valorar lo bien que estamos cuando estamos bien y no nos falta nadie ni nada. Por eso, luchad por lo que queréis, decid a los vuestros cuánto os importan y lo felices que sois por tenerles a vuestro lado ahora que podéis, permitid a vuestro corazón hablar de una vez y nunca dejéis de hacer aquello que os saque una sonrisa. Porque mientras hacemos otras cosas, se nos olvida todo esto y pensamos que siempre todo va a seguir igual. Y no…

Porque no, la mayoría de las veces ya no se puede, porque no hay tiempo”.

 

Estas son las palabras de una víctima que decidió dejar de serlo y que sólo pretende ayudar a quienes permanecen presas de un odio que viste de amor todas sus acciones y genera una falsa dependencia de la que hay que huir al más mínimo rastro.

Ahora su lucha es otra, y no cabe duda de que, igual que en su anterior batalla, saldrá victoriosa. Porque mujeres como esta cuentan sus batallas por victorias. Gracias por mostrar tu ejemplo.

PABLO CAMBRONERO

Licenciado en Derecho que trabaja en el ámbito policial. Mi afición desde los siete años es escribir sobre cualquier tema que me ronde. Colaborador de Expreso del Sur.