Ante la polémica desatada por la concesión de una condecoración al recientemente ascendido Comisario Provincial de Huelva, creo que se hace imprescindible establecer un marco fáctico y jurídico que sitúe este hecho como comprensible al lector.

A este funcionario se le ha propuesto para la concesión de la denominada “cruz al mérito policial con distintivo rojo”, (prescindiendo de la denominación no existente de “medalla al valor”). Dicha mención conlleva una subida del 10% en el salario base y trienios de los galardonados. La norma, firmada en el Palacio del Pardo en 1964, contempla literalmente:

Para la concesión de la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo, será necesario que concurra en los interesados cualquiera de las condiciones siguientes:

  1. a) Resultar herido en acto de servicio o con ocasión de él, sin menoscabo del honor, ni por imprudencia, impericia o accidente.
  2. b) Participar en tres o más servicios, en los que, mediando agresión de armas, concurran las circunstancias del apartado anterior, aunque no resultara herido el funcionario.
  3. c) Realizar, en circunstancias de peligro para su persona, un hecho abnegado o que ponga de manifiesto un alto valor en el funcionario, con prestigio para la Corporación o utilidad para el servicio.
  4. d) Observar una conducta que, sin llenar plenamente las condiciones exigidas para la concesión de la Medalla al Mérito Policial, merezca especial recompensa, en consideración a hechos distinguidos y extraordinarios en los que haya quedado patente un riesgo o peligro personal.

Con dicha normativa en la mano y atendiendo al currículo del propuesto, parece que la inminente concesión está más que justificada, al igual que lo estaría para sus “hermanos de armas”, pero tiro de atrevida ignorancia al sospechar que a estos no se les va a proponer para la misma mención.

Parece que el hecho de que este Policía demostrara su gran habilidad mental en un programa concurso de televisión es lo que ha motivado que “el Cuerpo” haya premiado su ejemplo y ensalce a un hombre cuya inteligencia está fuera de toda duda.

Eso sí, sus compañeros hablan maravillas de este ejemplar funcionario, lo cual no hace sino reforzar las tesis del Ministerio a la hora de conceder esta condecoración a este Comisario, obviando como así debería dejarse muy claro el hecho de que este Policía triunfara en televisión.

Más cuestionable es sin duda lo que cada año sucede con las concesiones de estas medallas. Cientos de Policías que han ejecutado hechos más que meritorios se quedan sin respuesta a sus solicitudes, obviados y olvidados en actos administrativos cuya legalidad está algo más que en entredicho. No escribo esto por capricho, conozco casos de Funcionarios que han arriesgado su vida para salvar la de ciudadanos, carreras profesionales plagadas de intervenciones meritorias, incluso lesionados en acto de servicio que son sistemáticamente olvidados a la hora de ver premiadas, (incluso aunque no sea con condecoración pensionada), sus conductas ejemplares.

Haciendo un repaso por las concesiones, uno puede ver a simple vista lo que está sucediendo. Actores y actrices sin relación con la policía que reciben estas condecoraciones, empresas de todo tipo e incluso Vírgenes.

Ya existen fuerzas sindicales, (UFP), que han puesto en manos del Defensor del Pueblo esta utilización de una norma preconstitucional para amparar sus prebendas o pagos en especie. Es imprescindible una regulación constitucional de una figura que genera frustración entre los miembros de la institución mejor valorada del país.