Silvia, autodenominada catalana atípica, ha residido temporalmente en Madrid. Madrid, esa jungla de asfalto que hoy ella tiene que abandonar empaquetando su vida en cajas para volver a su tierra, Cataluña. Aquí termina esta aventura…

“Me siento rara en mi tierra, y es una sensación que, lejos de difuminarse con el tiempo, crece cada vez que compruebo que hay  menos catalanes con mis rarezas y ello me hace cada vez más extraña”, dice Silvia.

expreso del sur catalana atípicaExpresa con rabia que nadie le va a obligar a elegir o  renunciar a ser española y/o catalana, que muy pocos de los que se declaran independentistas piensan en cómo se va a gestionar esa intencionada indeterminación que defiende a ultranza el secesionismo. ¿Quién pagará las pensiones?, bajo la evidencia de un rechazo de la UE, ¿qué moneda y qué modelo político gobernará ese supuesto país?, ¿qué fundamentos históricos inventan para justificar lo injustificable?, ¿qué pasa con el 50% de catalanes que no quieren salir de España?

Silvia vive en una familia en la que la disparidad de opiniones forma parte de la propia esencia de los roles que cada uno ocupa, siempre desde un escrupuloso respeto. Su hermano dice no sentirse identificado con la cultura española, pero ella rebate dicha motivación explicando con el mejor de los criterios que no existe una cultura española única, sino que es una suma de culturas, cada una con sus tradiciones. Sin duda las motivaciones que otorgan aquellos que defienden el actual movimiento independentista parece obedecer a una burda simplificación usada brillantemente por aquellos que han dado a su pueblo el opio preciso para lograr su incondicional apoyo.

Oriol Junqueras fue su profesor de historia, y le parece increíble que ese erudito estudioso de la historia haya caído y sea uno de los que promueva la burda trampa de la manipulación propia del secesionismo excluyente. Quizás sea este, junto a otros muchos, el motivo de Silvia deje entrever  incredulidad ante la realidad de la independencia de Cataluña.

Visiblemente enfadada dice que la mayor fábrica de independentistas es el gobierno de Rajoy. Cada vez que Wert hablaba cientos de catalanes se pasaban al bando secesionista, y eso ella lo comprobaba directamente con la gente con la que se relacionaba. Para ella la confrontación provenía de ambas partes, cuando antes siempre había venido de sólo una. Dos no se pelean si uno no quiere, y en los últimos tiempos a las dos partes les interesaba la confrontación, para ocultar el manifiesto robo que tanto unos como otros habían protagonizado.

“España nos roba”, dice, y “Cataluña también”. Intenta explicarme la situación en la que muchísimos catalanes han caído presos por las pueriles frases o eslóganes vacíos de contenido real, y no entiende a su gente, aunque no deja de intentarlo, no decae, no renuncia, sigue luchando por entender lo inexplicable. Esta catalana sin duda es de sangre caliente, y así dice ser.

En el terreno personal ella se define como humanista (licenciada en humanidades y experta en periodismo) y no comprende el desprestigio que las carreras de humanidades tienen en la actualidad, cuando en otros tiempos era la principal fuente de conocimiento y ciencia social. Habla de forma hipnótica, se expresa usando con maestría los tonos para enfatizar un discurso ampliamente elaborado que tiene tanto de emocional como de intelectual.

Evidentemente posee toda la autoridad moral e intelectual para hablar del pasado, presente y futuro de su tierra. Tiene tomada su propia decisión: si tiene que elegir, ella irá a vivir a España, probablemente al sur. Esta dolorosa renuncia a su tierra estaría motivada por una sola razón: “Si los catalanes me obligan a elegir, no podría vivir con quienes me privan de una parte de mí”. Quizás pudiera ser Sevilla la afortunada de contar con ella, o tal vez Granada, ya codificada en su ADN. Su ida, como la de tantos catalanes que harían lo mismo, empobrecería una comunidad que se asfixia entre radicalismos.

 

Silvia, por desgracia, una catalana atípica…

PABLO CAMBRONERO & SILVIA BORDERÍAS

Licenciado en derecho y Licenciada en Humanidades. Sevilla/San Cugat del Vallés/Madrid.