Ya tenemos otra vez a la asignatura de religión en los titulares de los periódicos y en los debates televisivos de las cadenas conservadoras. Es una ecuación que nunca falla. Basta con que algún partido político, alguna institución, algún personaje de cierto tirón mediático insinúe lo más mínimo sobre esta materia escolar para poner el grito en el cielo. Propongo que afrontemos este debate, al menos, cumpliendo el octavo mandamiento: No mentirás.

La supuesta caja de truenos la abrió ayer el PSOE, por medio de Meritxell Batet, durante la presentación de sus ejes programáticos para el 20D. El Mundo escribe en su edición de hoy como titular principal ‘El PSOE eliminará la religión en colegios públicos y privados’ y La Razón saca la caballería con otro titular de letras grandes: ‘El PSOE vetará, si gana, la religión en todos los colegios’. La cara de Susana Grisso, cuando aludía a este tema durante los primeros minutos de su programa de esta mañana, ponía la imagen de estupefacción y miedo que les faltaban a los titulares de prensa.

religion

En los editoriales de ambos medios, la artillería ha descargado su munición contra el borrador del programa socialista con frases como “brindis al sol progresistas, trufados, como siempre, de mensajes anticlericales” o “los ideólogos del PSOE mantengan como gran baza electoral la inquina hacia la Iglesia católica”. Y otra más: “la desaparición de la Religión en la privada es una intromisión en el ideario de esos centros de enseñanza que se puede considerar totalmente ilegítima”.

Os decía lo del octavo mandamiento porque confundir la realidad con la ficción no es, digamos, un buen ejercicio periodístico. Vayamos a la fuente. Cojamos el avance del programa electoral del PSOE, página 12 de 259 –al principio del documento, sencillito- y abramos bien los ojos para leer textualmente: “Promover una escuela pública laica donde no quepa la integración, ni en el currículum ni en el horario escolar, de enseñanzas confesionales”.

Ni una sola mención a los colegios privados ni concertados, sólo se habla de escuela pública, para la que los socialistas vuelven a pedir –y esto no es nuevo- laicidad. La derecha española, ante lo desgastado que llega Rajoy a esta campaña electoral, necesita de argumentos para criticar a los adversarios políticos. Y si no los tiene, pues se lo inventa. Como es el caso.

Los miembros de los consejos de redacción de los medios conservadores y sus tertulianos de cabecera pueden estar tranquilos. Sus hijos seguirán estudiando religión en sus colegios privados, gobierne quien gobierne España. Por lo que dice su programa, la guerra del PSOE parece estar en la escuela pública, esa que no pisan las familias retrógradas de la élite conservadora desde hace décadas, o desde nunca.

Antes de salir hoy del despacho, estimados directores de periódicos, echen un vistazo a las redes sociales y disfruten con la polvareda levantada por sus falsos titulares. Sonrían cuando lean a su parroquia encolerizada. Y corran a sus casas, corran, allí les esperan sus hijos y díganles que esta feo eso de mentir porque lo dice Dios y la Iglesia. Y después váyanse a dormir pensando que Occidente puede estar tranquilo con sus nuevos centinelas.