Nuestro mayor tesoro es quizás y con toda probabilidad nuestra prisión más cruel. El raciocinio, esa característica de nuestra raza entendida como privilegio y fuente de nuestra supremacía en el planeta,  nos ha dirigido a lo largo de los tiempos conocidos hacia cárceles morales e ideológicas que han procurado que no quede rastro alguno de un ansia jamás conocida: la libertad.

expreso del sur razon libertadNo existe civilización que no se sostenga por una esclavitud moral derivada de un poder ilimitado, ya sea existente o ficticio. Las dictaduras o autocracias históricas convertían al líder en una deidad a la que, en la mayoría de las ocasiones, había que respetar por temor. No lejos de estos modos de gobierno se situaban las religiones que, conscientes de que el miedo mueve el mundo, procuraban una escrupulosa y muy estudiada red de castigos, amenazas y coacciones para dirigir al rebaño con mano firme.

Tiempos muy cercanos pero de apariencia muy lejana erigían a un dios inerte llamado televisión que influenciaba nuestras decisiones a través de una caja en la que la información aparecía como un instrumento muy poderoso para fundar gobiernos y enviarnos hacia un destino muy conocido.

En la actualidad el libre albedrío sigue en estado de coma irreversible. Esta vez por, además de la todopoderosa televisión, nuevos instrumentos que apelan a los más bajos deseos de aprobación social de los individuos para crear auténticos autómatas obedientes a la mano que una red mundial de información capaz de eliminar cualquier rastro de libertad en el comportamiento y decisiones de los humanos.

Levantar la vista, parar y mirar con perspectiva quizás nos haga conscientes de que la libertad jamás ha existido en el comportamiento social y racional de los humanos, ni estas líneas contienen atisbo alguno de ella.

PABLO CAMBRONERO

Licenciado en Derecho que trabaja en el ámbito policial. Mi afición desde los siete años es escribir sobre cualquier tema que me ronde. Colaborador de Expreso del Sur.