Ante una agresión a un derecho básico en nuestro sistema socioeconómico como es la propiedad privada, el imperio de la Ley debería ser absoluto e inflexible, pero hoy sufre un descuento moral amparado en los desmanes públicos y privados ejecutados con la especulación de las propiedades que otorga el amparo necesario a los infractores para campar impunemente a sus anchas en el terreno de lo ilegal.

expreso del sur premiar al infractor

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Si un local está vacío (máxime si su anterior inquilino fue el demonio bancario), parece que se abre la veda para privar de su propiedad al legítimo dueño e instalar dentro algo que no resulte socialmente impopular. Sólo así justifican cualquier acto violento para recuperar dicho derecho alienado.

Las “labores sociales” de estos colectivos son cursos de “arte urbano”, venta de artículos propagandísticos promocionando su “ideología” y el cobijo de cualquiera que piense que trabajar es indigno. Todo ello es lo que ampara moralmente cualquier acto violento de ocupación que, para colmo, goza del amparo institucional de grupos políticos que han logrado la cantidad justa de representatividad como para hacer depender la viabilidad de un gobierno autonómico.

Ahora desde el Ayuntamiento de Barcelona se busca desesperadamente una reubicación de los desalojados en un lugar que pueda satisfacer sus pretensiones, mientras los que pagamos impuestos e hipotecas vitalicias vemos con resignación como tenemos que hacer equilibrios para poder tener acceso a la propiedad de un inmueble.

“No me preocupa el grito de los violentos, los corruptos y los deshonestos, me preocupa mucho más el silencio de los justos”, Martin Luther King.