No hay una cosa que me revuelva el estómago más que escuchar a un catalán pregonar que ellos, los catalanes, son los que sostienen con sus impuestos la holgazanería de otras regiones españolas. Y que otro gallo cantaría a los españoles sin los catalanes. ¿Cómo era eso de una mentira repetida mil veces…?

La unidad territorial de todo un país como España no puede estar acongojada por las alocadas pretensiones delpresident Mas. Ese héroe que el pueblo catalán ha encontrado en su hégira hacia la independencia, no es más que otra lata de gasolina arrojada a una nación que arde por casi todos sus vértices.

 Es la moneda con la que la sociedad catalana nos paga tantos y tantos desvelos a este otro lado de su frontera, desde donde han partido inversiones millonarias que han hecho de Cataluña, junto al esfuerzo de sus trabajadores –es justo reconocerlo-, una de las zonas más prósperas del país.

En estos últimos 35 años, España ha estado cautiva de Cataluña durante bastantes años. Cuando los gobiernos nacionales eran gobiernos en minoría en las Cortes, los partidos catalanes –CIU, el primero- se pintaban su mejor sonrisa, se anudaban la corbata frente a Madrid y ponían la mano. ¿Sabe usted, señor Mas, dónde se limpiaban los mocos los andaluces mientras su partido hacía de mamporrero del gobierno de turno? Y ahora claman la independencia porque se sienten perjudicados…

La solidaridad interna entre españoles ha contribuido al avance del pueblo catalán. La voraz industrialización que el país entero toleró en Cataluña se hizo en base a un lógico principio de solidaridad que unas veces te da y otras veces te quita. Y en mi opinión, a los catalanes esa solidaridad les ha dado más que lo que les ha quitado.

Te hago un símil futbolístico y pongo como ejemplo el equipo que hace vibrar a las gradas, cada vez más politizadas, del Camp Nou. Si Messi es el bueno del equipo es porque se lo curra, sin lugar a dudas, pero también porque otros se sacrifican por él, para que triunfe su estilo de juego. No sería justo que, después, Messi se llevara la copa de campeón a su casa, arrebatándosela al equipo. No sería justo que Cataluña se pase ahora por el forro del refajo de La Moreneta ese reparto de esfuerzos. Aquí todas las comunidades estamos en fila india, temblando de frío, esperando las migajas que suelta la “rica” Cataluña. Se autodefinen como eso, como ricos, y resulta que están endeudados hasta las cejas. ¿Eso también es culpa de los españoles? Si los gobiernos catalanes hubieran sido más responsables en su gestión, ahora no estarían metidos en ese callejón sin salida que es el debate de la (absurda) independencia.

SALVA LORIGUILLO

Redactor. Aprendiendo de Andalucía.