Muchos ciudadanos nos despertamos con la resaca electoral provocada por las elecciones estadounidenses, y aún estupefactos por los resultados que convertirán a Donald Trump en Presidente de los Estados Unidos.  Recordando el famoso libro  No pienses en un elefante de George Lakoff, parece acercarnos al marco del porqué los resultados han terminado proclamando Presidente a Trump contra pronóstico, con un nuevo capítulo de Pesadilla en la cocina estadística.

expreso-del-sur-donald-trumpEn 1994, el dueño de Mediaset se convirtió en Presidente de la República Italiana con una campaña demagoga, celestial, católica y de una nueva Italia libre de corrupción y desde la hombría que le proporcionaba mostrar a mujeres semidesnudas en sus canales de televisión. Al fin y al cabo, una versión depurada de “Il Duce” que conquistó a los italianos e italianas convirtiéndose en “Il Cavaliere”. Años más tarde, la demagogia se convirtió en racismo y homofobia, la imagen celestial y católica en prostitución con menores y su hombría quedó oculta entre tanta cirugía.

Tras 22 años, parece que un personaje de parecido perfil se ha hecho con la presidencia de Estados Unidos utilizando el marco “del todo vale” mientras se dé espectáculo televisivo y ha convencido a los ciudadanos, entre ellos, ciudadanos que habitan en zonas rurales y blancos de clase media y baja y, lo que a muchos sorprende, también ha atraído el voto femenino.

Algunas de sus propuestas son: prohibir la entrada de refugiados, crear un muro que separe México de Estados Unidos porque los mexicanos solo traen droga y crimen y que el muro lo pague el Estado mexicano, que Estados Unidos sea un Estado proteccionista, amigo de Rusia. Un discurso de no tener presiones por parte de las diversas empresas al ser multimillonario y de una corrupción que no va con él, eso sí las amenazas se le dan mucho mejor.

Y la pregunta es, ¿por qué ganó, en su día, Barack Obama y no ahora Hillary Clinton? La respuesta dará para cualquier tesis doctoral que se precie, pero haremos unos apuntes rápidos. Así, Obama hizo de su color de piel un instrumento y no una finalidad, de igual forma, utilizó una campaña llena de “Esperanza” y haciendo cómplices a los ciudadanos del mundo, no sólo a estadounidenses, con el famoso grito idealista del Yes, we can!

Mientras tanto Hillary Clinton ha intentado enmarcar su campaña electoral en el hecho de ser mujer y que esto jugase a su favor en un país machista dominado por diversas religiones/sectas. A todo esto, se suma el peso de ser la mujer de… Bill Clinton (sí, al que se le caían los bolígrafos en la oficina) pues todo esto suma para que el discurso feminista quede demasiado alejado de Hillary Clinton. Además creo que Hillary no ha sido valiente para una regeneración de ideas ni de políticas para el Partido Demócrata como las que proponía Sanders, el otro candidato en las primarias demócratas.

Tras los resultados, está claro que la lucha de marcos durante la campaña electoral y durante las primarias han sido ganadas por Donald Trump. ¡Esto es Jackass y democracia a partes iguales!