Quizá a la mayoría del personal le suene Mozart, pero de Schikaneder no tenga ni puta idea. Por explicarlo de una manera sencilla, diremos que son como Lennon y McCartney pero de hace más de doscientos años, y que en vez de dedicarse a la música pop, se dedicaban a la que había entonces, esto es, óperas, conciertos y demás.

positivo-negativoCuenta Juan Antonio Vallejo Nájera, buen psiquiatra y mejor escritor, fallecido hace más de 30 años, en su libro “Locos egregios”, el episodio de la elaboración de “La Flauta Mágica”, ópera masónica cuyo autor es el tándem mencionado, y que fue estrenada en Viena el 30 de setiembre de 1791.

Resulta que se veían constreñidos por las circunstancias externas, que fundamentalmente eran el embarazo de la mujer de Mozart y el plazo breve en que tenían que componer y estrenar dicha ópera. Y actuaron de acuerdo a esas circunstancias, que a otros les hubiera paralizado, pero Mozart y Schikaneder fueron a hacer, de las adversidades, oportunidades, y a dar la vuelta a las dificultades empleándolas a favor, como si de una llave de judo se tratase.

La mujer de Mozart, como digo, estaba embarazada, pero era una brillantísima soprano. El reto estaba en tener en cuenta que, por su embarazo, no estaba para muchos trotes en el escenario, pero por su calidad como cantante, había que hacer valer esta, adaptando su papel en la ópera que se disponían a escribir de modo que desarrollaran en ella toda la potencialidad de que era capaz dicha soprano.

Con seguridad, Mozart y Schikaneder no conocían las estrategias asociadas al análisis de la matriz DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades) en la que muchas empresas se apoyan para situarse en la realidad de su entorno y de ellas mismas, y actuar a partir de ese conocimiento de las posibilidades reales. Seguramente no conocían la matriz DAFO ni las técnicas de estrategia empresarial modernas, pero actuaron como unos buenos directivos, sacando partido de lo que se podía aprovechar.

La solución adoptada por nuestros artistas fue la de crear una ópera en la que el papel fundamental lo llevaba a cabo “la Reina de la Noche”, personaje que encarnaría la mujer de Mozart, el cual se resolvería tan solo en dos apariciones a lo largo de toda la obra, y dos apariciones cortas, de unos quince minutos aproximados cada una, ya que esta chica no estaba para muchos trotes, esto es, para largos ratos en escena. En esas dos apariciones la mujer de Mozart interpretaría dos arias verdaderamente impresionantes, muy difíciles de cantar, que ponían en evidencia su valía profesional y sus cualidades innatas, no poseídas por otras cantantes.

Con esas dos arias, la soprano se lució ampliamente en muy poco tiempo neto y la ópera quedó perfecta en su conjunto.

Este es un pequeño ejemplo que todos deberíamos imitar. Dar la vuelta a las circunstancias negativas convirtiéndolas en situaciones favorables. Ese ha sido siempre el espíritu de las personas luchadoras, que no se pliegan a los contratiempos, que aprovechan las crisis para sacar cosas buenas de ellas.

Quizá podrá parecer el ejemplo puesto una situación excepcional, pero no es así; es algo de ordinaria administración, forma parte de la vida misma, que no es una balsa de aceite sino más bien un valle de lágrimas en el que hay que bregar con muchas dificultades. La vida placentera, serena, sin dificultades, no existe. Quien más, quien menos, todos hemos de luchar contra los elementos de una u otra forma, y como poco contra los propios defectos, que no es poco. El verdadero genio está en saber sacarle partido a la contrariedad, con ilusión, con espíritu de superación. ¡Ah!, y sin mentalidad de héroe.

ANTONIO MOYA SOMOLINOS

Arquitecto. Colaborador de Expreso del Sur.