Un funcionario público debe ser consciente de que, además de ostentar ventajas laborales, económicas y sociales, sus actos son especialmente analizados y criticados. Un funcionario no puede permitirse el lujo de delinquir pues hacerlo conlleva la aplicación de una normativa estricta e irrenunciable: el Código Penal.

Si el Estado renuncia a perseguir y castigar delitos se crea un precedente que puede generar una quiebra capaz de llevar a la ciudadanía a una insumisión normativa sin precedentes.

Las imágenes y los vídeos dan muestras evidentes de la comisión de delitos por funcionarios encargados de cumplir y hacer cumplir la ley. Una policía autonómica ha obviado cualquier normativa para situarse como fuerza armada al servicio de una insurrección que, bajo la bandera de la no violencia, la ha provocado con la mayor de las intencionalidades.

Suspensión cautelar de funciones, procedimiento penal con todas las garantías y sentencias justas recurribles, como a cualquier otro presunto delincuente.

PABLO CAMBRONERO

Licenciado en Derecho que trabaja en el ámbito policial. Mi afición desde los siete años es escribir sobre cualquier tema que me ronde. Colaborador de Expreso del Sur.