Cuando un atentado terrorista repugna, genera temor y provoca una reacción ciudadana de condena manchada por vetustos, hastiantes, injustificados e injustificables actos de utilización política, al menos se podría esperar una reacción respetuosa de las instituciones que representan a todos los que habitan aquel espacio, pero en Cataluña es mucho pedir.

El responsable de Interior y el Jefe del cuerpo policial autonómico catalán comparecieron obligados para dar explicaciones de una información que, como mínimo y siendo muy amable, les deja como embusteros.

Un medio catalán publicó una comunicación dirigida a los cuerpos policiales por autoridades de la inteligencia estadounidense en la que les avisaban de un riesgo real a la hora de proteger las Ramblas entre otras zonas de especial afluencia de la ciudad. Aquel documento se recibió a finales de mayo por el cuerpo policial que antes dijo que no, y ahora que sí, pero poco.

Las explicaciones dadas por estos dos responsables dejan meridianamente claro a todos aquellos que no hemos absorbido desde el nacimiento ese adoctrinamiento político,  que el secesionismo poco puede hacer ya por esconder sus mentiras, que quedan al descubierto a cada paso que dan.

Al parecer que una agencia de inteligencia del país más poderoso del planeta te dirija una advertencia para estos “indepes” es de poca importancia e incluso una amenaza poco creíble. ¡Vaya dos linces para dirigir el pretendido Ministerio del Interior Catalán!

Ahora comienzo a entender las prisas del independentismo por acelerar la desconexión, pues a cada minuto que pasa  conocemos una mentira más de la supuesta ideología y motivaciones fácticas que les han procurado sucesivos gobiernos autonómicos y fieles seguidores.

¿Se envolverán otra vez en la estelada para ocultar esta gran vergüenza?