Odiosamente efectiva ha resultado la nueva modalidad usada por los desaprensivos terroristas en Niza. En Francia entrar con un camión en una zona abarrotada de gente el día que celebran su fiesta nacional y atropellar a cuantos se pueda hace que los números de fallecidos y heridos se disparen, y como consecuencia, el miedo que alimenta sus absurdas pretensiones.   

expreso del sur nizaEn Niza más de 80 muertos nos hacen elevar el tono de alarma, pues a pesar de las constantes derrotas bélicas del EI en oriente próximo, su mensaje sigue muy vivo en cientos de personas en Europa.

¿Porqué Bélgica y especialmente Francia son los principales destinatarios de estos horribles ataques? Desde la distancia es imposible identificar los motivos por los que Francia está siendo el principal objetivo. Quizás reducir las explicaciones a las sencillas justificaciones que los porcentajes poblacionales arrojan sea tan simple como injusto.

Es evidente que una amplia comunidad árabe vive en paz en Francia (consecuencia de sus históricas vinculaciones coloniales con gran parte del norte de África), pero también por ello es una mera cuestión probabilística la que invita a pensar que cuanto mayor y más diferenciada es la diversidad racial de un territorio, mayores son las probabilidades de radicalización. A esta radicalización (casi siempre amparada y creada en torno al injusto uso de unas creencias), pueden contribuir otros factores como la exclusión social y las patologías personales de estos lobos solitarios.

Francia sufre, los crespones negros y los mensajes de apoyo han de ser refrendados con acciones precisas que luchen contra esta lacra usando todos los medios que las democracias occidentales tienen para combatir el terror.

Quizás sea este el motivo más poderoso para reforzar la Unión Europea, hacernos fuertes ante una amenaza que vive en nuestras fronteras. Amenaza que hay que combatir reforzando la inteligencia y seguridad de todos los estados.

Hoy lloramos, mañana os encontraremos y detendremos.