Han sido 43 años de servicio, años en los que para “curtirle” le enviaban directo a la ruleta rusa vasca. Él tuvo la inmensa suerte de “solamente” enterrar a cinco compañeros y amigos. Pero no había tiempo para lamentos, al día siguiente comenzaba un nuevo día de ese inhumano turno 24 por 24 (un día completo de servicio y el siguiente de descanso), y tachar días del calendario para lograr volver a casa sano y salvo.

expreso del sur deshonorLa huella física y psicológica de aquellos días de hierro se muestra evidente en todos y cada uno de los pliegues de su cara y las duras expresiones de este veterano policía de raza. Después a la Reserva de Barcelona (unidad de intervención policial), para lograr así llegar tras muchas batallas campales y alguna que otra “herida de guerra”, a su amada tierra: Sevilla.

Tras patrullar cada centímetro de esta ciudad, ascender y acumular un currículum policial repleto de éxitos y algún que otro fracaso, llegó el momento de descansar. Tras 43 años de servicio le envían a Jefatura donde le obligan a firmar un papel que le compele a entregar el material policial y a irse sin ni un solo gesto de agradecimiento o reconocimiento por cauces oficiales.

Un héroe que ha entregado toda su vida a los demás, baja con las dificultades propias de la edad las escaleras de ese edificio que fue su casa durante más de 30 años, derramando una lágrima que nadie ve, pero que a todos debería avergonzar.

Otros, reciben honores y se cuelgan medallas pensionadas que son compulsivamente negadas a quienes realmente las merecen.

Héroes licenciados con deshonor, extirpados a la fuerza de un uniforme cosido con las cicatrices de hombres y mujeres que no han dudado poner en riesgo su vida por guardar y hacer guardar el orden constitucional.