Existe una ley no escrita por la que se suele conceder cien días de gracia para un nuevo gobierno. Un tiempo de tanteo, de cierta paz entre unos y otros que los recién llegados al poder aprovechan para acomodarse a la nueva situación. En el caso de la Ley Mordaza, los españoles no hemos disfrutado de esos cien días de gracia por parte de las autoridades y los malos presagios se están cumpliendo. 

Apenas 40 días después de su entrada en vigor, la Ley Mordaza ha confirmado los pronósticos que muchos vaticinaron desde que el partido del Gobierno aprobara en solitario, y con el rechazo de toda la oposición, esta comprometida norma.

Desde el principio, la Ley Mordaza ha escapado del típico juego de ‘ley buena/ley mala’ entre el Gobierno y la oposición. Rápidamente, numerosos colectivos e instituciones nacionales e internacionales se opusieron a la nueva ley por verla como una cuchillada a los derechos básicos de la ciudadanía.

Y como decía, los peores vaticinios se están haciendo realidad. En Tenerife un joven ha sido sancionado por calificar en Facebook a la Policía Local como “casta de escaqueados” y en Alicante a una vecina de Petrer le piden 800 euros por publicar en la misma red social una foto de un coche policial ocupando una plaza de discapacitados.

Más allá de lo acertado o no de ambas publicaciones, una cuestión sí parece clara: la seguridad ciudadana a la que pretende proteger dicha ley no queda en entredicho por ambas acciones. A buen seguro, el prestigio de la Policía no se verá alterado ni por unas palabras vacías de insultos ni por una fotografía que, con toda seguridad, tiene una justificación, como aclararon después los propios agentes.

Son estas cosas las que desconciertan a la opinión pública. Mientras una imagen de un coche patrulla se multa con 800 euros, el mismo partido que redacta y aprueba la ley que lo permite, sale en tromba a defender a su candidato en Cataluña para eximirlo de esa imagen xenófoba que se ha curtido a base de comentarios, por cierto, mucho más graves que ese “casta de escaqueados” que escribió el joven tinerfeño.

Dicho comentario en Facebook puede costarle a su autor hasta 600 euros. El eslogan “limpiando Badalona” de Albiol –autor también de otra memorable cita: “No quiero inmigrantes que han venido a robar, a delinquir y a hacer la vida imposible a Badalona”- le ha servido para auparse a la candidatura del PP en Cataluña. ¿Quién de los dos es una mayor amenaza para la seguridad ciudadana? ¿El joven tinerfeño o Albiol? Y que la Ley Mordaza no se aplique para ciertos personajes…

SALVA LORIGUILLO

Redactor. Aprendiendo de Andalucía.