Quizás pueda parecer una tentativa absurda, muy probablemente inviable por naturaleza, pero creo que quizás se haga necesaria para esta sociedad en proceso de desintegración. Pienso crear mi propia red de “desconectados” para recuperar la vida en sociedad tal y como era hace pocos años.

expreso del sur la-adiccion-a-las-redes-socialesCada vez más personas transitan las calles pegadas a sus pequeñas pantallas viviendo dentro de ellas en una solitaria multitudagorafóbica. Deambulamos absortos, subsumidos en lo que sucede en ese pequeño espacio casi sin tiempo para mirar al frente ni a quien tenemos en frente.

Un día me descubrí pegado a una cajita llena de estímulos que copaba primero el tiempo libre y poco a poco iba hurtándome minutas hasta casi convertirse en lo único que llenaba mi existencia consciente. Y la sensación de dependencia sólo se evidenciaba en los escasos segundos en los que dejaba el aparato alejado de mí.

La vida en ese cacharrito era intensa. Los amigos que en mi vida no pude conseguir los tenía a un golpe de click en cantidades industriales.

Con el uso desproporcionado de las redes sociales como forma de vida, el concepto de amistad ha sufrido una mutación que ha desnaturalizado el término en sí mismo para convertirlo en una ficción sin contenido que convierte en huraño al más social de la red.

Desconectados, liberados de los grilletes de una forma de vida ficticia sin la que es extremadamente costoso vivir en estos tiempos, pero no imposible.

¿Vivir o publicar?, ¿hablar o escribir?, ¿mirar a la cara o a una pantalla?, ¿leer o sentir? Yo ya he elegido…

 

 

 

PABLO CAMBRONERO

Licenciado en Derecho que trabaja en el ámbito policial. Mi afición desde los siete años es escribir sobre cualquier tema que me ronde. Colaborador de Expreso del Sur.