La reina de España. Un buen título para una película en la que intervienen los máximos exponentes de la carrera actoral española y que, dirigida por un director de renombre, debería otorgar un éxito de cartelera a la altura de lo invertido en ella.

Pero el señor Trueba no contaba con un boicot que más que previsiblemente se iba a desatar. Cuando recibiendo un premio nacional, dotado con una cuantiosa suma, uno recita las palabras que, aún siendo sinceras, no pueden ser más imbéciles y desafortunadas.

Si hubiera una guerra en España o contra España, el del estrabismo lucharía con nuestros rivales, quizás eso nos diera una ventaja innegable, pues como francotirador no tendría precio. Ciertamente que yo no siento tener la misma nacionalidad que este señor, pues aparte de las subvenciones y el idioma, nada más le une a este país.

Ahora usa el victimismo más ridículo para decir que los nacionalistas españoles (que somos todos los que nos enorgullecemos de no ser patéticos apátridas como él), le han castigado por morder la mano que le da de comer despreciando su creación, que en parte el pueblo español ha pagado.

¿Acaso este visionario no ve que el pueblo español está cansado de demagogos aprovechados que venden rebeldía y desobediencia mientras se alimentan de aquello que dicen odiar? Mire mejor cómo y dónde vive, señor Trueba.

PABLO CAMBRONERO

Licenciado en Derecho que trabaja en el ámbito policial. Mi afición desde los siete años es escribir sobre cualquier tema que me ronde. Colaborador de Expreso del Sur.