No logro entender la política nacional. El Gobierno Popular, adalid de la unidad de España en la reciente crisis institucional catalana, apuesta no ya por seguir con los privilegios de las comunidades independentistas, sino con aumentar las desigualdades en la financiación para seguir ampliando la brecha entre comunidades y enterrar definitivamente la solidaridad entre territorios reconocidos en la Constitución.

Imagen de archivo de la visita de Urkullu a La Moncloa

La presión política que ha ejercido el independentismo en los sucesivos gobiernos centrales ha propiciado una brecha social identitaria que lejos de apagarse, se alimenta con la gasolina financiera que el Gobierno y la oposición (todos menos Ciudadanos), inyecta en un fuego que tiene visos de consumir al país.

Para ser conscientes de las diferencias que se establecen en los diferentes territorios de las comunidades autónomas no sólo debemos fijarnos en las aportaciones económicas actuales que pueden realizar al conjunto del estado, pues ello supondría consolidar y justificar los privilegios de que estas comunidades han disfrutado a cambio de los “cuatro injustos escaños” que el independentismo posee bajo una tradicionalmente indigna normativa electoral. Nos debemos fijar en los ciudadanos, que no deben cargar con la hipoteca de un estado que ha vivido por y para que los nacionalismos se integren en el país a un precio desorbitado. Los españoles deben gozar de los mismos derechos y obligaciones con independencia de donde vivan dentro de un país solidario, y esto, que es algo que se presupone en cualquier democracia, es lo que está en juego con los conciertos económicos autonómicos.

Vivo en Andalucía y soy español de segunda por obra y gracia de un gobierno que sigue pensando en escaños y no en ciudadanos.

PABLO CAMBRONERO

Licenciado en Derecho que trabaja en el ámbito policial. Mi afición desde los siete años es escribir sobre cualquier tema que me ronde. Colaborador de Expreso del Sur.